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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1509

—¿Qué?

Al escuchar eso, las piernas de Casiana le fallaron. De no haber sido porque Félix la sostuvo a tiempo, habría caído al suelo.

—¿Están en el hospital? Voy para allá inmediatamente. —Casiana se giró para salir corriendo.

—Tranquila.

Félix corrió tras ella, rodeándola por la cintura con un brazo protector, mientras con la otra mano sacaba su teléfono para llamar al equipo médico.

—Preparen todo en el quirófano siguiendo el plan de contingencia.

—¿El plan?

Ya sentada en el asiento del copiloto, Casiana miró a Félix con extrañeza.

—Sí.

Félix asintió y le explicó con voz pausada:

—La salud de la abuela se ha ido deteriorando con los años. Desde hace un buen tiempo, un equipo médico en el extranjero y yo hemos estado diseñando un protocolo quirúrgico para salvarla.

—No te dije nada porque, si el plan fracasaba, no quería darte falsas esperanzas.

—¿Y ahora? —Casiana abrió la boca, con la voz rota—. ¿Mi abuela estará bien?

—No voy a permitir que nada malo le pase. —Félix soltó la palanca de velocidades y tomó la mano helada de Casiana, dándole un apretón reconfortante—. Casiana, confía en mí.

—Sí.

Casiana asintió con fervor, pero la angustia era tal que las lágrimas no paraban de resbalarle por las mejillas.

Su mente se quedó en blanco; tanto así, que al llegar al hospital, Félix tuvo que abrazarla y guiarla hasta las puertas del quirófano para que reaccionara.

—Félix.

Al escuchar la voz, Casiana volvió a la realidad y vio que frente a ellos estaba parada Fabiola.

—Casiana, cuánto tiempo. —Fabiola la saludó con una sonrisa amable—. No te preocupes, Doña Inés ya está en el área de reanimación y nuestro jefe de cirugía acaba de llegar.

—Gracias.

Casiana la miró fijamente y logró articular en voz baja.

—No es nada. —Fabiola volvió su atención hacia Félix, con el rostro ensombrecido por la preocupación—. Félix, llevas dos noches enteras sin dormir. ¿De verdad estás en condiciones de entrar a quirófano y soportar tantas horas?

La cirugía de Doña Inés era neurológica y sumamente invasiva.

Un procedimiento de esa magnitud no bajaría de unas siete u ocho horas de duración.

—Sin problema.

Félix ayudó a Casiana a sentarse en una de las sillas de espera y miró a Bastián Sotelo, el hermano mayor de ella, que acababa de llegar, y le indicó:

—Encárgate de cuidar a tu hermana.

—Por supuesto.

Bastián asintió, con expresión sombría.

Capítulo 1509 1

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