Esa noche.
Las notificaciones en el teléfono de Inés no dejaron de sonar ni un solo minuto.
Wilfredo se transformó en el preguntón oficial.
Una pregunta tras otra, sin descanso.
Inés, con la paciencia de un ángel, le explicaba con amabilidad.
Escuchar la dulce voz de la chica mantenía a Wilfredo embelesado y de repente sintió la necesidad de más.
—Inés...
Se aclaró la garganta, interrumpiendo su explicación, y habló con un tono profundo:
—No me acostumbro a hablar por mensajes, ¿hacemos una videollamada?
Inés se quedó en silencio un par de segundos. Como no se atrevía a rechazarlo, respondió débilmente:
—Está bien.
En cuestión de segundos.
La llamada de voz cambió a video.
En la pantalla.
Inés traía puesta una camiseta blanca bastante holgada. Su cabello estaba recogido en un moño descuidado y un poco despeinado.
Al parecer estaba sentada con las piernas cruzadas sobre una silla, ya que, al hablar, se acercó un poco más a la cámara.
Su rostro pálido y hermoso acaparó la pantalla.
Sus ojos, limpios y brillantes como dos luceros, irradiaban una magia fascinante.
—Uf...
Wilfredo se reclinó hacia atrás y una sonrisa de absoluta victoria se dibujó en sus labios.
Esa voz lo había tenido ansioso toda la noche, pero ahora, viéndole la cara...
Ah.
Qué tranquilidad.
—Entonces, básicamente eso es lo que significa... —Inés terminó de explicar un artículo legal y levantó la vista hacia la pantalla.
Se encontró a Wilfredo con la cabeza ladeada y el rostro apoyado sobre una mano, observándola fijamente.
Los ojos del hombre eran alargados y de un negro profundo, con una leve inclinación hacia arriba en los extremos, acompañados por una sonrisa en las comisuras de sus labios.
En ese instante.
Sus miradas se cruzaron.
El corazón de Inés se saltó un latido y un torrente de emociones imposibles de descifrar la invadió.
Definitivamente la genética no fallaba. Era hermano de la estrella de cine Leonardo Valencia y el hermano mayor de Aldana.
Era sumamente apuesto.
—Si lo explico de esta forma, ¿queda claro? —preguntó Inés, bajando la voz y apartando la mirada rápidamente.
—Mjm.


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