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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 161

En la sala de monitoreo.

Al ver el examen de Aldana, el rostro envejecido de Andrea estaba lleno de asombro.

Aunque se había preparado mentalmente, verlo con sus propios ojos fue un gran impacto.

No solo terminó el examen antes de tiempo, sino que también obtuvo la calificación perfecta.

En todos sus años como directora, nunca se había encontrado con una estudiante tan talentosa.

Pero... ¿Por qué la tía de Aldana dijo que solo había terminado el primer año de preparatoria?

¿Solo con el primer año de preparatoria y aun así podía sacar una calificación perfecta?

Era increíble.

Andrea no pudo contener su emoción, se levantó de golpe y miró al hombre a su lado, que sonreía con ternura en sus ojos.

—Señor Lucero, el examen ha terminado, vayamos a ver.

—El asunto ya está resuelto, no es necesario que vaya —dijo Rogelio, girando la cabeza con un tono indiferente—. Cuando todo termine, dile a Aldi que venga a verme.

La chica había demostrado su inocencia con su propia habilidad, y no era de las que se dejaban pisotear.

Su presencia allí no cambiaría mucho las cosas.

—De acuerdo.

Andrea sonrió levemente y dijo con respeto, pero sin servilismo:

—Señor Lucero, por favor, tome asiento.

—Claro.

Rogelio asintió. Después de que Andrea se fue, apartó la vista lentamente y la devolvió a la pantalla.

Para ser exactos, a la chica que estaba en una esquina, con las manos a los costados, tan dócil como una gatita.

Maestra de danza...

Diseñadora de joyas...

Genio académico...

El hombre entrecerró los ojos, una sonrisa pícara y perezosa se dibujó en sus labios, y un profundo interés brilló en su mirada.

Además de todo eso, ¿cuántos secretos más escondería?

Oficina de la dirección académica.

Todos los exámenes habían sido calificados y las puntuaciones, tabuladas.

Realmente no se le podía culpar.

Andrea señaló a Pedro sin decir nada, luego caminó directamente hacia Aldana y dijo con una sonrisa:

—Aldana.

—Hola, señora.

Aldana se enderezó de inmediato, educada y respetuosa.

—Estoy al tanto de todo lo que pasó hoy. Siento mucho que hayas tenido que pasar por esto —dijo Andrea, sin poder apartar la vista del rostro de la chica ni por medio segundo.

—Es cierto que no cursé el segundo ni el tercer año de preparatoria, así que es normal que los profesores sospecharan.

Aldana hizo un puchero. No estaba tan enojada, solo un poco fastidiada.

—Después de todo... —la chica hizo una pausa de unos segundos, movió los labios y dijo sin prisa—: una calificación perfecta no es algo que se consiga así como así.

Los otros profesores contuvieron la respiración, a punto de desmayarse en el acto.

Ese tono despreocupado, esa expresión casual, esa explicación tan simple...

Tenían la fuerte sospecha de que Aldana les estaba dando una bofetada con guante blanco.

—Ciertamente es poco común —dijo Andrea, con un ligero sudor en la frente, y preguntó en voz baja y amable—: Pero, si no me equivoco, solo terminaste el primer año.

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