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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1705

Gilda lo miró un par de segundos y finalmente se los comió.

—Jeje. —Dalia no aguantó la risa ante esa escena.

—¿De qué te ríes?

Gilda frunció el ceño, confundida.

—Es muy lindo ver a la gente enamorada —dijo Dalia sonriendo—. Entrenadora Gilda, usted y el señorito Héctor hacen una pareja perfecta. Están hechos el uno para el otro.

Héctor enarcó una ceja. Definitivamente su celestina tenía un pico de oro.

Qué maravilla de muchacha.

—Sigue comiendo.

Gilda parpadeó, un tanto avergonzada—. No tenemos actividades por la tarde, así que puedes irte a descansar temprano.

Dalia asintió con entusiasmo:

—Entendido, jefa.

—Por cierto...

Gilda recordó algo de pronto y la miró—. ¿Ha vuelto Máximo Solórzano al estudio?

Al oír ese nombre, Héctor, que seguía pelando camarones, paró las orejas al instante.

—No.

Dalia negó con la cabeza y explicó—: Pero llamó hace un rato. Transfirió todas las clases que había pagado a otras chicas de su empresa.

—Y dijo que, en el futuro, él se encargará de pagar sus mensualidades.

Dalia suspiró levemente—: Viéndolo así, el señor Solórzano no es tan malo.

—Ejem, ejem...

Héctor carraspeó, visiblemente incómodo, a modo de advertencia.

—¡Aun así! —Dalia se enderezó de golpe y añadió con dramatismo—: Por muy bueno que sea, jamás se comparará con el señorito Héctor.

—¡Mírelo! Es alto, guapo, sabe cocinar y tiene labia.

—Suficiente. —Héctor se cubrió el rostro y murmuró—: Aunque todo lo que dices es verdad, me estás sacando los colores.

Dalia y Gilda estaban mudas.

***

Después del almuerzo.

Héctor dejó la cocina impecable y corrió a esperar a su novia en la puerta de la oficina.

—¿Todavía sigues aquí? —preguntó Gilda al verlo.

Capítulo 1705 1

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