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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 294

En el quirófano.

Un grupo de médicos rodeaba la cama de Serena Carrillo, aparentemente discutiendo el plan de tratamiento.

El médico A dijo: —¿Una craneotomía? Su cerebro está lleno de sangre ahora mismo. Podría morir a mitad de la operación.

El médico B dijo: —O se le hace una craneotomía o esperamos a que la sangre se reabsorba con otros métodos.

El médico C dijo: —¿Craneotomía? ¿Quién se atrevería a realizar una cirugía de tan alta dificultad? A menos que la legendaria Dra. Noche estuviera aquí para operar.

El médico A dijo: —No bromees. Esa doctora es solo una leyenda en el mundo de la medicina. Ni siquiera se sabe si existe.

Aldana ignoró sus voces y caminó directamente hacia la cama.

Serena llevaba una mascarilla de oxígeno y yacía inmóvil, sin vida.

—Denme todos los informes de las pruebas —dijo Aldana, controlando sus emociones, sin atreverse a perder un solo segundo.

La sombra de la muerte de su abuelo seguía persiguiéndola.

—¿Y tú quién eres?

Los tres médicos la miraron con extrañeza.

—¿De dónde salió esta jovencita? ¿Cómo entró al quirófano?

—¿Dónde están los informes?

Aldana levantó la mirada, su voz era tan fría como si hubiera caído en un glaciar, gélida y aterradora.

Los médicos se asustaron por su aura, casi sin poder reaccionar.

—Señorita Carrillo, los informes.

El director del departamento le entregó los informes de inmediato e hizo una seña a los otros médicos.

Probablemente quería que ella viera los resultados para que se hiciera a la idea de abandonar.

Pero, ¿acaso ella podría entenderlos?

Aldana revisó rápidamente los informes y descubrió que la condición de su tía era, en efecto, extremadamente grave.

Si no se aplicaba un tratamiento efectivo en dos días, moriría sin lugar a dudas.

—Jovencita, ¿ya decidiste si optamos por la craneotomía o por el tratamiento con medicamentos? —preguntó el director en voz baja.

Con medicamentos, moriría tarde o temprano.

Con la craneotomía...

Podría vivir, o podría morir en la mesa de operaciones al instante. Y con la tecnología que tenían... las posibilidades de sobrevivir no eran altas.

Quizás ese viejo de la Alianza del Cracker también podría.

Pero era su archienemigo, era imposible que la ayudara.

—Aldi, ¿sabes lo que estás diciendo? —Rogelio bajó la mirada, observándola fijamente, su tono era grave y serio.

—Lo sé.

Aldana frunció los labios y repitió, palabra por palabra:

—Yo haré la cirugía.

—Solo yo puedo hacer esta cirugía.

—Solo si la hago yo, puedo garantizar que mi tía sobrevivirá.

Rogelio estaba profundamente impresionado. La miraba con sus ojos llenos de incredulidad.

Sabía que la joven tenía una cantidad absurda de talentos ocultos: baile, carreras de coches, una inteligencia superior...

Y ahora resultaba que también sabía de medicina...

Y por lo que parecía, no era un conocimiento superficial.

A su corta edad, ¿cómo era posible que supiera tantas cosas?

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