Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 329

¿Leonardo Valencia? ¿La persona de la que hablaba ese comentario era Leonardo, verdad?

Clara y Lucrecia giraron el cuello con rigidez para mirarse.

Unos segundos después...

—Pff... —Lucrecia fue la primera en soltar una carcajada, su rostro lleno de un desprecio y una incredulidad que no podía ocultar—. Clara, ¿viste eso? La gente del Instituto Altamira dice que su invitado especial es Leonardo.

—Jajaja —Clara se rio a carcajadas, pero al tocarse la mano herida, su risa se tornó en una mueca de dolor—. ¿Nadie puede despertar a esa gente del Instituto Altamira de su sueño?

Era Leonardo, Leonardo Valencia. ¿Acaso creían que era un artista callejero que cantaba por diez pesos la canción?

Clara sonrió con frialdad. Su padre había movido innumerables contactos solo para conseguir a Arturo. ¿El Instituto Altamira? ¡Qué ridículo!

— — —

Después de que Galileo anunciara que «Leonardo Valencia vendrá al Instituto Altamira», la transmisión en vivo del instituto se llenó de gente al instante.

Había fans de hueso colorado, estudiantes del Instituto de la Capital y gente que solo había entrado por el chisme.

La mayoría pensaba que era imposible.

Una pequeña parte se mantenía escéptica.

—Aldana Carrillo, ¿no estarás bromeando? —Al ver que cada vez más gente entraba a la transmisión, el director Pedro tenía la frente cubierta de sudor frío.

—¿Acaso parezco estar bromeando?

La mirada lánguida de Aldana se posó en el director, y una leve sonrisa curvó sus labios mientras decía sin prisa:

—No se quede ahí sin hacer nada. Con ese tiempo, mejor ponga a alguien a preparar el plan de admisión del próximo año.

»Esta noche, voy a soltar una bomba para asegurar las futuras admisiones del Instituto Altamira.

¿Una bomba?

Habiendo sido testigo de las mil y una excentricidades de Aldana Carrillo, Pedro ya no intentó detener su transmisión.

Bueno, qué más da.

De todos modos, ya casi se graduaban y quién sabía si la escuela seguiría abierta el próximo año.

Dejaría que esos chicos hicieran lo que quisieran.

Mucho tiempo después.

Faltaban solo dos horas para que terminara la fiesta de graduación.

Arturo apareció puntualmente en la fiesta, y la transmisión en vivo del Instituto de la Capital colapsó por la cantidad de comentarios, llegando al número uno en las listas de tendencias y de transmisiones en vivo.

Los estudiantes del Instituto Altamira empezaron a impacientarse.

—¿Va a venir Leonardo Valencia o no? ¡Esto ya casi se acaba!

—Sí, y la gente en el chat en vivo nos está insultando con más ganas que antes.

Leonardo: ¡¿No podías ser más apática?!

—Aaaah…

Leonardo no aparecía y, viendo que el programa estaba a punto de terminar, los estudiantes del público comenzaron a bostezar uno tras otro.

Ni modo.

Fue su culpa por hacerse demasiadas ilusiones, por tener expectativas tan altas y fantasear con que verían a Leonardo Valencia.

[Jajaja, vámonos, vámonos. Se acabó.]

[Si Leonardo Valencia aparece, me corto la cabeza y se la doy a los estudiantes del Instituto Altamira para que jueguen fútbol con ella. Ahí les va mi IP, que es mi salón y mi nombre en el Instituto de la Capital.]

[Estudiante del Instituto de la Capital +1]

[+2]

[+1000]

Todos estaban seguros de que Leonardo Valencia no aparecería y ya estaban listos para ofrecer sus cabezas.

—Tsk.

Aldana salió del juego y comentó con indiferencia:

—Un montón de cabezas huecas. ¿Qué tendría de divertido patearlas?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector