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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 387

Rogelio: *Tac, tac, tac...*

Aldana: *Tac, tac, tac...*

Toda la habitación estaba llena del sonido de los teclados.

En un momento, Aldana levantó la vista y miró a Rogelio.

Tecleaba bastante rápido; sin duda, sería un buen prospecto para hacker en Syndicate Zero.

Rogelio también miró a la chica.

Jugaba con una agilidad impresionante, sus diez dedos se movían tan rápido que casi dejaban una estela. Con un poco de entrenamiento, podría ocupar el primer puesto en la Liga de Hackers.

Diez minutos después.

Las computadoras de ambos fueron hackeadas en distintos grados, y los sistemas colapsaron por completo.

Nadie sacó ventaja.

Maldita psicópata.

Rogelio detuvo su "trabajo".

Viejo inmortal.

Aldana también terminó su "juego".

Luego, ambos se levantaron al mismo tiempo.

Aldana: —¿Terminaste de trabajar?

Rogelio: —¿Terminaste de jugar?

—Sí.

—Ah.

Se miraron, ninguno sospechó del otro, y bajaron las escaleras hombro con hombro.

La batalla les había abierto el apetito.

Pronto, llegaron noticias de la Liga de Hackers, confirmando que el segundo hermano de Aldana estaba en el Continente del Sur.

Y que estaba vivo.

—Entendido.

Rogelio sostenía el teléfono, su expresión era sombría.

—Sí, ofréceles más dinero a Syndicate Zero para que se lo tomen en serio. Ya lo intenté por mi cuenta, no puedo entrar en su sistema.

La tecnología de esa psicópata había avanzado a una velocidad increíble, ni siquiera él podía penetrarla.

Mucho menos los miembros de su equipo.

Si no podían romper la red de protección del Continente del Sur, no podrían acceder a los detalles de la información.

—Recuerdo que falta poco para la nueva edición del Concurso de Hackers. —Leonardo no tenía intención de reírse, pero no pudo evitarlo—. Como dice el dicho, uno no puede tropezar con la misma piedra... ¿cuatro veces, verdad?

—Si sigues perdiendo, no solo se dañará la reputación de la Liga de Hackers, sino que me temo que también perderás a tu chica.

¿Su hermana, una estudiante de preparatoria, enseñándole al vicepresidente de una asociación médica?

Sonaba como el mundo al revés.

Pero, pensándolo bien...

Su hermana sacaba la máxima calificación en todas las materias, era piloto de carreras, diseñadora de joyas, maestra de baile...

Saber de medicina también parecía normal.

Cuando encontraran a sus padres...

Tendría que preguntarles qué le daban de comer.

Siendo hermanos, ¿por qué había tanta diferencia en sus cerebros?

Empezaba a sospechar que la pequeña comía píldoras de inmortalidad.

—Sí.

Al mencionar al tipo, la cara de Rogelio se ensombreció al instante, y se quejó con frialdad:

—No tiene buenas intenciones, quiere algo con Aldi.

—Recuerdo que el presidente de la asociación es un viejo amigo de tu abuelo, la persona que él elige no debería ser así...

Leonardo frunció el ceño, sintiendo un creciente interés por este tal Félix.

—Sabe que a Aldi le gusta el cilantro y el mango, y a él también le gustan. —La voz de Rogelio era grave, cada palabra parecía salir apretada entre sus dientes—. Aparte de Aldi, nunca he visto a nadie que coma cilantro como si fuera un plato principal.

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