Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 406

Y ahora… El tercero del grupo, en el campo de la medicina, tenía que llamarla respetuosamente «maestra Carrillo».

«Si venimos de los mismos padres, ¿qué me falta a mí?», pensó.

—Soy inteligente, ¿eso cuenta? —dijo Aldana levantando la vista, con un tono despreocupado.

Félix se quedó mudo.

Los demás también.

—Desde pequeña, aprendo las cosas muy rápido. —Aldana lo explicó con mucha seriedad—. Lo que veo, lo sé hacer. Lo que aprendo, lo domino enseguida.

Ni siquiera se atrevía a decirles…

Que gran parte de lo que sabía de medicina lo había aprendido sola, leyendo libros.

Más tarde, conoció a los médicos de la base.

Se pasaba el día siguiéndolos. Al principio, la habían mandado a hacer recados…

Y de tanto hacer recados, aprendió a hacerlo todo.

Después, los médicos dejaron de incluirla.

Decían que había venido a sabotearlos y a robarles el trabajo.

Todos volvieron a guardar silencio, con expresiones y sentimientos encontrados.

—¿Por qué no dicen nada?

Aldana los miró a todos, con un tono de voz imperturbable.

Todos sintieron que no tenían cara para hablar.

Frente a ella, se sentían como unos tontos.

—Ejem. —Al notar la incomodidad general, Aldana tomó la iniciativa para aligerar el ambiente—. Hablemos de la enfermedad del segundo hermano.

«¿Segundo hermano?».

Al oír eso, Félix se quedó perplejo por un momento.

Era evidente que no había procesado el cambio.

De ser un don nadie a ser el «segundo hermano», realmente había ascendido.

—Yo soy…

Wilfredo quiso replicar. Nadie quería que lo llamaran «el tercero».

Aldana no dijo nada, pero le lanzó una mirada de advertencia.

Wilfredo se desinfló al instante.

—En esta zona…

Félix le entregó a Aldana los informes médicos anteriores, con una expresión seria.

—La ubicación es demasiado delicada. Todos los médicos que he consultado sugieren una craneotomía.

Solo la Dra. Noche, según decían, podía usar un método con agujas.

Lástima que…

—¿Confías en mí?

Después de examinar los informes, Aldana miró a Félix con sus ojos claros y llenos de seriedad, y su voz sonó nítida y agradable.

—Yo te haré el tratamiento con agujas.

—¿Tú?

Los ojos de Félix se abrieron de par en par, mirando a Aldana con incredulidad.

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector