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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 47

—Investiga cómo se lastimó ella.

Solo cuando la silueta de la chica desapareció, Rogelio apartó la vista, su expresión amable desvaneciéndose.

—Entendido.

Con esa actitud protectora del jefe, si resultaba que la señorita Carrillo había sido maltratada, era probable que el culpable no viera el sol del día siguiente.

—Prepara los medicamentos según esta receta.

Rogelio le entregó la receta a Eliseo, mientras se frotaba pensativamente la muñeca derecha con el pulgar.

—Entendido.

Iván y Eliseo intercambiaron una mirada, algo sorprendidos. No se esperaban que el jefe confiara tanto en la niña.

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La Alameda.

Tan pronto como Aldana llegó a casa, Inés saltó a su lado, visiblemente emocionada.

—¡Alda, vi el video donde tocas los instrumentos!

—¡Guau, qué genial! En el video se ve a Lucrecia, ¡tenía una cara de furia!

—Alda, porfa, ¿me enseñas a tocar cuando tengas tiempo?

—Claro.

Aldana ni siquiera se había quitado la mochila. Miró a Inés, que se le había pegado como un koala, y una sonrisa iluminó sus ojos.

Le dio una palmadita en la cabeza y dijo suavemente:

—Toma, come esto.

—¿Es un pastel del Comedor del Bosque?

Al ver el elegante empaque, los ojos de Inés brillaron.

—He visto a mis compañeros comerlo.

Inés estudiaba en el Instituto de la Capital, donde había mucha gente adinerada.

Las comidas en El Comedor del Bosque eran caras, pero los postres tenían un precio más asequible.

—Me lo regaló un amigo.

Aldana se sentó y, apoyando la barbilla en la mano, observó con ternura a Inés cortar el pastel.

—Ah, ya veo.

Inés era muy respetuosa de los límites y no hizo más preguntas, concentrándose en cortar el pastel.

—¡Está rico!

Primero le dio un trozo a Aldana y a su madre, y finalmente se guardó un pequeño pedazo para ella, comiéndoselo con gran satisfacción.

—Por cierto, Alda, ¿sabías que pronto es el examen intercolegial?

¿Examen intercolegial?

Aldana le pasó su porción a Inés y negó con la cabeza.

—Por cierto —agregó después de pensarlo un momento—, ¿qué universidad tiene la mejor cafetería?

Inés se quedó sin palabras.

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Instituto Altamira.

El video de Aldana ayudando a Elena en la competencia se difundió rápidamente entre los estudiantes, convirtiéndola en una celebridad de la noche a la mañana.

Antes, cuando caminaba por los pasillos, los demás estudiantes mantenían la distancia.

Hoy... Algunos incluso le tomaban fotos a escondidas, y los más atrevidos se le acercaban para pedirle un autógrafo.

Aldana agitó su mano derecha y sonrió levemente, dejando claro que no podía firmar.

—¡No hay problema, no hay problema!

Al verla sonreír, la chica que le pedía el autógrafo se sonrojó aún más y, comprensiva, sacó una almohadilla de tinta.

—Aldana, con una huella digital es suficiente.

Realmente le encantaba Aldana.

Había visto el video de Aldana tocando los instrumentos no menos de diez veces.

Seguramente, pronto alguna agencia de talentos la contactaría.

Si se daba prisa, podría convertirse en una de sus primeras fans.

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