[¿Acaso es una caja sorpresa?].
Rogelio sonrió con resignación. Nunca había visto a una estudiante tan tranquila.
Diez minutos después, Aldana terminó de desayunar y Rogelio ya le había encontrado su comprobante de inscripción.
—Me da pereza, míralo tú por mí. —La chica levantó la vista con desdén y siguió comiendo fruta.
—De acuerdo.
Rogelio sonrió, abrió la computadora e introdujo los datos de su examen.
Probablemente fue la última en consultar, así que el sistema funcionaba sin problemas.
Después de hacer clic en [consultar], la página con la nota apareció rápidamente.
Al ver la pantalla, la comisura de los labios de Rogelio se curvó ligeramente hacia arriba.
—A ver si adivino... —dijo Aldana mientras comía sandía, arqueando las cejas—. La nota está bloqueada.
Cuando la nota es demasiado alta y el estudiante está entre los primeros puestos, se bloquea la puntuación exacta para evitar que se especule sobre quién es el número uno en cada región.
—Sí.
El resultado era el esperado, así que Rogelio no se sorprendió demasiado. Sonrió levemente y dijo:
—Entonces esperemos a ver qué universidad llama primero.
Si alguna universidad lograba tener a la chica como estudiante, sus fundadores probablemente estarían dando gracias desde la tumba.
Mientras tanto, una vez que se publicaron las notas, internet se llenó de especulaciones sobre quién sería el número uno de este año y de qué escuela.
Como de costumbre, la mayoría de las apuestas apuntaban al Instituto de la capital.
El nombre que más sonaba en la red era el de Lucrecia, del Instituto de la capital. Se decía que había revisado sus respuestas justo después del examen, que su tasa de aciertos era altísima y que su nota estimada era de al menos 730.
Además, como su nota también estaba bloqueada, la posibilidad de que fuera la número uno era aún mayor.
Pronto, la noticia se extendió como la pólvora.
Lucrecia, que siempre había sido de carácter ostentoso, no iba a dejar pasar esta oportunidad de ser el centro de atención.
Reservó a propósito en una cafetería concurrida para esperar a que llegara el personal de admisiones.
Si no era la número uno, al menos estaría entre los primeros. Incluso si se descubriera que no era ella, no quedaría en ridículo. Por lo tanto, si tenía la oportunidad de lucirse, por supuesto que la aprovecharía, así compensaría el daño que Aldana le había hecho a su reputación.


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