Pronto, en internet comenzaron a surgir voces de duda.
Nadie creía que una estudiante que no había terminado la preparatoria pudiera obtener el primer lugar.
Y mucho menos, el primer lugar con una puntuación perfecta en todas las materias.
Los internautas, con su inteligencia y conocimiento limitados, se dejaron llevar por la corriente y comenzaron a lanzar comentarios desaforados de nuevo.
Si ellos no podían lograr algo, daban por sentado que los demás tampoco.
Especialmente alguien como Aldana, una “basura” que debería estar revolcándose en el fango como ellos, y que de repente había ascendido a un nivel superior.
Naturalmente, eso les molestaba.
Por lo tanto, ante una oportunidad tan buena para pisotearla, ¿cómo iban a dejarla pasar?
[Lo digo aquí y ahora: si Aldana pudo sacar la máxima puntuación, yo me como un kilo de caca en vivo].
[Seguro que el Instituto Altamira está detrás de todo esto, ¿no? Para hacerse un nombre, crearon a esta “diosa” llamada Aldana. ¿De verdad creen que ella pudo sacar la máxima puntuación? ¿No habrá sido un suplente?].
[¡El de arriba ha dado en el clavo! ¿Puntuación perfecta en todo? ¿Creen que somos tontos o qué? Es más fácil creer que soy el rey del mundo].
[La pregunta es, ¿cómo consiguió el Instituto Altamira las respuestas?].
[¡Exigimos una investigación a fondo del Instituto Altamira y de Aldana para desenmascarar al cerebro detrás de todo esto!].
[¡Hacer trampa para ser la número uno, qué agallas!].
[¡Exigimos que se investigue la verdad y se haga justicia para los miles de estudiantes! @SecretaríadeEducacióndeContinentedelNorte].
[@EstudioLeonardo Leonardo Valencia, ¿tuviste algo que ver con que Aldana sacara la máxima puntuación?].
[Al de arriba, por favor, no culpes a nuestro ídolo sin pruebas, gracias].
[Esperemos que tu ídolo no tenga nada que ver, porque si se demuestra que hubo trampa, él tampoco se salvará, jeje].
[...]
En la cafetería.
Lucrecia esperó a que Aldana y los periodistas se fueran. Luego, se puso un sombrero y un cubrebocas para ocultar las lágrimas de su rostro y se escabulló.
La alegría que había sentido antes era ahora un dolor insoportable.
Seguía sin entender, ¡¿cómo era posible que Aldana fuera la número uno con la puntuación perfecta?!
Desde pequeñas, nunca había sido mejor que ella en los estudios.
Ni siquiera había terminado la preparatoria.
Aparte de hacer trampa o usar un suplente, no se le ocurría otra explicación.
Eso era mucho más grave que su “error” al reclamar el primer puesto.
Lucrecia no dudó en darles más visibilidad a las noticias que atacaban a Aldana, y la opresión en su pecho finalmente se disipó.
Aunque ella no fuera la número uno, con sus resultados ocultos, al menos estaría entre los cincuenta mejores.
Aldana, en cambio, era diferente...
No solo no sería la número uno y no podría entrar en el programa para genios de la Universidad de la Capital, sino que además le anularían los resultados por hacer trampa.
En el peor de los casos, podría ir a la cárcel.
Esa tonta de Clara había desperdiciado una oportunidad de oro.
No solo no había conseguido acabar con Aldana, sino que había mandado a toda su familia a la cárcel.
La última vez quizás fue suerte, pero esta vez...
El fraude en el examen era un hecho consumado.
La vida de Aldana estaba completamente arruinada.
Cuanto más lo pensaba, más feliz se sentía Lucrecia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector