—¡Es falso, obvio!
—¡Se nota a leguas que es falso!
Un reportero, sin verificar nada, soltó: —El registro en Instagram es con nombre real, ¿alguien puede investigar quién es el fantasma que está detrás de esto?.
—¡Seguro es la misma Aldana!
Los otros reporteros, al escucharlo, pensaron que tenía sentido.
Sin ninguna verificación, simplemente suelta un «Soy Niebla». Bajo esa lógica, ¿acaso ellos no podrían decir también que son Niebla?
Si quería librarse del problema, ¡al menos debería usar un poco el cerebro!
Al mismo tiempo que los reporteros vieron la tendencia en Instagram, Lucrecia también la vio. Primero se sorprendió, pero luego le pareció bastante gracioso. Niebla se había retirado del mundo de la danza hacía tres años.
Lucrecia había hecho todo lo posible por contactarla, intentando convertirse en su discípula. Quería aprender algo de verdad y, al mismo tiempo, usar la fama de Niebla para darse a conocer rápidamente.
Pero, para su sorpresa... Por más que lo intentó, no pudo encontrarla por ninguna parte.
¿Una persona que llevaba años retirada iba a aparecer de repente y crearse un Instagram por Aldana y Elena? ¿Era posible, eh?
Lucrecia sonrió con desdén y le envió un mensaje a su equipo de trolls: «Investiguen el nombre de la persona que registró esa IP».
No tardaron en responder: Aldana.
—Pff... —Al ver ese nombre, Lucrecia casi se cae de la silla de la risa.
¡¿Aldana, por favor?!.
¿Esa mujer de verdad fue tan estúpida como para usar su propio nombre para registrar una cuenta y hacerse pasar por Niebla?
No esperaba que, después de tantos años, su cerebro siguiera sin haber mejorado en lo más mínimo.
Si la gente en internet se enterara, no sabía cómo se reirían. Pensando en ello, Lucrecia, amablemente, publicó la «verdad».
Luego, miró a su madre con aire de suficiencia y orgullo. —Mamá, ayúdame a planchar mi vestido de baile, lo necesitaré para la entrevista. La entrevista era urgente, y el Instituto Altamira estaba sumido en un escándalo.
La gente de la televisora, por miedo a tener problemas con Noblesse, decidió organizar su propia entrevista. Al ser en vivo, no podía haber ningún error.



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