Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 532

—¿Tienes una foto de Leonardo?

—Sí —respondió su subordinado. Abrió su teléfono, tecleó «Leonardo» y la pantalla se llenó de fotos suyas.

Los rasgos de Leonardo y Aldana no eran idénticos, pero sus labios y su expresión eran muy parecidos.

«¿Son hermanos de verdad?»

«Si lo son, para saber si Aldana es mi hermana…»

«¿No bastaría con contactar a Leonardo?»

—¿Tienes el número personal de Leonardo? —preguntó Gilda de nuevo.

—¿Eh?

El subordinado creyó haber oído mal y repitió, inseguro:

—Gilda, ¿dice que quiere el número personal de quién?

—De Leonardo. ¿Hay algún problema?

La mirada de Gilda se endureció, y un rastro de impaciencia apareció en su hermoso rostro.

Había pasado años en la selva amazónica, la mayor parte del tiempo sin acceso a internet.

No conocía a las estrellas de Nuboria, ni siquiera a las de su propia región.

—¡Por Dios, el número personal de Leonardo Valencia! ¡Ni los paparazis ni los acosadores han podido conseguirlo! ¡¿Cómo voy a tenerlo yo?! —exclamó el subordinado, encogiéndose de hombros con expresión de impotencia.

En su momento, un fanático obsesivo llegó a ofrecer una recompensa de cinco millones solo por conseguir el número personal de Leonardo Valencia.

Al final, no sirvió de nada.

Eso demostraba lo difícil que era conseguir su información de contacto.

Tras escuchar la explicación, Gilda no lo presionó más y dijo en voz baja:

—¿Puedes concertar una reunión con él?

El subordinado se la quedó mirando, sin palabras. Tras un largo silencio, logró decir con dificultad:

—La tarifa de Leonardo por una aparición es altísima, varios millones.

«¿Varios millones?»

—De acuerdo —asintió Gilda sin dudar. Sacó una tarjeta de su bolso y se la deslizó a su subordinado—. Organízame una reunión con él.

El subordinado miró la tarjeta y luego a Gilda, asegurándose de que no estaba bromeando.

—Gilda… —dijo, rascándose la nariz e inclinándose con cautela—, ¿usted también es fan de algún famoso?

Gastarse varios millones así como si nada.

Era la reina de los fanáticos obsesivos.

Gilda lo fulminó con la mirada, una mirada tan escalofriante que daba miedo.

—Lo intentaré —dijo el subordinado, sin atreverse a decir una palabra más. Tomó la tarjeta y se fue rápidamente.

La oficina quedó en silencio.

Gilda volvió a tomar los binoculares y comenzó a buscar la figura de Aldana entre la multitud.

«Ajá».

Capítulo 532 1

Capítulo 532 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector