Justo cuando Aldana iba a abrirlo, una sombra se cernió sobre ella.
Inmediatamente después, un aroma fresco, familiar y agradable, llegó a su nariz con la brisa.
Aldana levantó la vista de golpe y se encontró de frente con un rostro increíblemente apuesto.
—¿Qué miras? —preguntó Rogelio con ternura, fingiendo calma y esbozando una sonrisa.
—Toma.
Aldana le lanzó la caja a Rogelio como si fuera una papa caliente.
—¿Mmm?
Al ver la reacción de la joven, las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba.
«Sabe que tiene novio, qué obediente».
Pero la sonrisa no le duró ni dos segundos, pues ella añadió:
—Un tonto se me acercó de repente, dejó esta caja y salió corriendo.
—Me da miedo que haya una bomba o algo así, así que ábrela tú.
La sonrisa del hombre se desvaneció gradualmente.
«Ah, así que era por miedo a que pasara algo».
«Ajá… qué detallista mi novia».
—Está bien —dijo Rogelio con una sonrisa resignada, entregándole un postre—. El tenedor está adentro. Si tienes miedo, aléjate un poco.
Aldana lo miró de reojo, chasqueó la lengua y, en lugar de retroceder, se quedó allí, comiendo su pastelito mientras observaba la caja con sus ojos claros y fijos.
Al abrir la caja, vieron que dentro había varias capas de papel de seda rosa, y encima, un perfume de marca y una nota adhesiva.
Rogelio leyó claramente lo que decía la nota: «Hola, Aldana Carrillo, soy fulano de tal, del primer año de Comercio Internacional. He oído que estás soltera y me preguntaba si tendría el honor de ser tu amigo».
Al final, adjuntaba su información de contacto.
«Estos mocosos de hoy en día. Tanta parafernalia para impresionar, ¿a quién creen que engañan? ¡Seguro piensa que se ve muy galán con esto!».
—¿Quieres añadirlo a tus contactos?
Rogelio terminó de leer con paciencia y miró a Aldana. Aunque estaba celoso, respetaba su decisión.
—No.
Aldana negó con la cabeza, rechazándolo de forma tajante.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector