—Aldana, ¿no estás bromeando?
Los ojos de los compañeros de clase se abrieron como platos mientras preguntaban con cautela:
—¿Conseguiste entradas para la WKL y vas a llevar a toda la clase?
—Sí.
Aldana levantó la mirada con pereza y dijo, palabra por palabra:
—Tengo entradas para toda la clase.
Todos se quedaron boquiabiertos.
Por lo que conocían de Aldana, ella era de las que no hablaban por hablar, pero cuando lo hacía, siempre sorprendía. No era de las que presumían.
Así que…
Realmente había conseguido las entradas.
¡No podía ser!
Ni en sus sueños más salvajes, como fans del Equipo Inmortal, se habrían atrevido a imaginar algo así.
—Oye…
Un estudiante se levantó y preguntó, algo avergonzado:
—¿Puedo preguntar cuánto cuestan? Si son muy caras, prefiero no ir.
Aunque le encantaba el Equipo Inmortal, no podía permitirse una entrada de miles.
—Sí, sí —se unieron otros compañeros—. Aldana, muchas gracias por conseguirnos las entradas. Pero mi mesada es de solo dos mil, realmente no me alcanza.
—Con que me manden algunas fotos del evento será suficiente.
—Son gratis.
Aldana los interrumpió y volvió a explicar:
—No se cobrará nada por estas entradas. Solo tienen que llegar puntuales a la entrada para reunirnos.
¿Gratis?
¡Cielos! ¿Qué había hecho Aldana?
—¡Ahhh!
Un estudiante gritó de la emoción y no paraba de darle las gracias:
—¡Muchas gracias, Aldana! ¡Viva Aldana!
—¿Hay alguien que no vaya a ir?
Aldana miró su teléfono; Rogelio ya había llegado a la escuela. Fue directa al grano.
Nadie sabía qué decir.
Todos negaron con la cabeza al mismo tiempo, afirmando rotundamente que tenían que ir.
—Bien.
Aldana esbozó una leve sonrisa y les recordó:


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