[¿Qué? ¿Aldana llevó a toda su clase a colarse? ¿Es en serio?]
[Una imagen vale más que mil palabras.]
A continuación, aparecieron un montón de fotos, junto con un video donde los guardias y el personal les gritaban que se fueran.
[De por sí es difícil conseguir boletos para la liga de esports de la WKL, ¡y ni hablar de los asientos VIP!]
[Jajajaja, qué ridículo. Los estudiantes de Informática dijeron que no solo tenían boletos, sino que eran para la primera fila VIP.]
[Dicen que Aldana los llevó. Ahora que no pueden entrar, están armando un escándalo en la puerta.]
[¿Qué? ¿Aldana insultó al personal y a los guardias?]
El rumor se volvía cada vez más descabellado.
[¿Por qué Aldana haría algo así? ¿Será que está usando su estatus como hermana de un actor famoso para presionar al personal y que los dejen entrar? Y como no funcionó, ¿se puso a hacer un berrinche?]
[¡Le diste al clavo!]
[Sesenta asientos en la primera fila VIP... es obvio que es imposible.]
[¡Dios mío, qué vergüenza! Alguien ya etiquetó a la universidad en Instagram. ¿Qué demonios están pensando Aldana y los demás? ¡Están dejando en ridículo a la Universidad de la Capital!]
[¡Qué fans tan tontos! Pobre Equipo Inmortal, qué mala suerte tener que cruzarse con gente así.]
El foro se llenó de críticas. La mayoría envidiaba el estatus de Aldana y aprovechaba la situación para atacarla, ansiosos por ver cómo terminaría todo para ella.
***
—¿Se van o no?
—¡Sáquenlos a todos de aquí!
—¡Esto es el colmo! ¡Es la primera vez que veo a alguien intentar colarse con tanto descaro! ¡Ya verán!
Aldana no supo qué decir.
Justo cuando la escena era un caos, el encargado del evento apareció corriendo, empapado en sudor.
—Ellos...
El encargado, con el rostro pálido, se apoyó en su cintura, jadeando con fuerza.
—No se preocupe, jefe. Los echaré de inmediato —se apresuró a decir un empleado, queriendo demostrar su eficiencia—. ¿Qué esperan? ¡Sáquenlos a todos!
—Uf, uf, uf...
El encargado seguía tratando de recuperar el aliento mientras agitaba la mano, sintiendo que el corazón se le salía por la boca.
—Entendido, entendido.
«¡Carajo! ¿Qué está pasando?».
«¿Acaso va a pegarle a Aldana?».
«Aunque es verdad que Aldana intentó colarse y armó un escándalo, sigue siendo una chica. No es para que la golpeen, ¿o sí?».
—Señorita Carrillo...
Justo cuando todos pensaban que Aldana iba a ser castigada, el encargado se detuvo frente a ella, inclinó la cabeza profundamente y, con una actitud sumisa y respetuosa, dijo:
—Disculpe, llegué tarde.
Lucrecia se quedó de una pieza.
Lázaro se quedó de una pieza.
El empleado se quedó de una pieza.
Los guardias se quedaron de una pieza.
«¿Qué acaba de pasar?».
«¿No iba a enfrentarse a Aldana y a echarla?».
«¿El jefe vino personalmente a recibirla?».

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