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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 639

—Eres mi salvadora, si no hago algo para agradecértelo, mi conciencia no me dejará tranquila.

—Así es —intervino Feliciano, al ver la insistencia de su esposa—. Señorita Carrillo, déjenos su contacto, aunque sea para hacer una nueva amistad. Si alguna vez necesita ayuda, puede buscarnos cuando quiera.

Aldana miró a la pareja. No parecían malas personas, así que finalmente les dio su número.

Después de agregarse como contactos, cada grupo se dirigió a su reservado.

El de Brunilda y Feliciano fue el primero en llegar.

—Señorita Carrillo, espere un momento —dijo Brunilda mientras abría la puerta. A los pocos segundos, regresó con un montón de comida en los brazos—. Estos bocadillos están deliciosos, tienes que probarlos.

Al terminar de hablar, le entregó todo a Aldana.

—No…

Aldana intentó negarse por instinto, pero al bajar la vista y ver los coloridos paquetes, las palabras que iban a salir de su boca tomaron otro rumbo.

—No hace falta que me des tanto, con un par de bolsas es suficiente.

—Quédatelo todo —respondió Brunilda con una sonrisa radiante y un gesto generoso—. Si te gusta, la próxima vez te compro más.

Al ver a su esposa regalar todos sus bocadillos favoritos, los ojos de Feliciano se abrieron como platos. Normalmente, él ni siquiera podía tocarlos, y mucho menos comerlos. ¿Y ahora se los daba todos a una chica que acababa de conocer?

—…De acuerdo.

Aldana hizo una pausa, y su boca se movió más rápido que su cerebro. Instintivamente, abrazó con más fuerza los bocadillos.

***

Pocos minutos después, Sombra vio a Aldana regresar cargada con un montón de comida.

Se quedó helado con el trago en la mano, y una leve contracción nerviosa apareció en la comisura de sus labios. Con perplejidad, preguntó:

—¿De dónde sacaste tantas cosas ricas?

—Fui al baño, salvé a una persona en el camino y esto fue su regalo de agradecimiento.

—Estos bocadillos no parecen baratos —comentó Sombra mientras rebuscaba entre ellos hasta encontrar su chocolate favorito—. Calculando a ojo, deben valer varias decenas de miles.

—¿Tan caros?

Aldana levantó las pestañas y comenzó a dejar los bocadillos sobre la mesa con mucho más cuidado.

—Cuando dices que salvaste a alguien, ¿no te habrás metido en una pelea, verdad? —preguntó Sombra.

La gente que frecuentaba ese bar no era gente cualquiera. No era que temiera ofender a alguien importante, sino que le preocupaba que buscaran problemas y les arruinaran la noche.

Capítulo 639 1

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