—¿La señorita Carrillo?
Al ver a la «jugadora suplente» en el video, a Iván y a Eliseo casi se les salen los ojos de las órbitas.
—Demon aceptó jugar hace diez minutos —dijo Eliseo, mirando a su jefe, que seguía en shock—. Dijo que ya estaba en el recinto y que llegaría a tiempo.
—¿No debería ser Demon quien subiera al escenario? ¿Por qué es la señorita Carrillo?
—Sí —dijo Iván, con las manos sudorosas. Debido a la repentina urgencia, Demon había exigido el pago por adelantado. Así que le habían transferido los cien millones del premio. Si había cogido el dinero y se había largado, ¿cómo se lo explicaría a su jefe?
—¿Tienes una foto de Demon? —preguntó Rogelio con voz ronca, sin apartar la vista de la chica en el video.
—Sí —respondió Eliseo de inmediato, buscando la foto—. Pero no hay ninguna de frente.
Rogelio desvió la mirada hacia la pantalla de su dispositivo. La foto mostraba a Demon vestido completamente de negro, con gafas de sol, gorra y mascarilla, de modo que apenas se le veían los ojos.
Unos segundos después, una leve sonrisa se dibujó en los labios del hombre y soltó una risa suave.
«¿Demon? ¿El fundador del Equipo Inmortal? ¿La leyenda insuperable del mundo de los videojuegos?», pensó. La pequeña no dejaba de darle sorpresas. Seguramente se divirtió mucho al ver cómo él buscaba desesperadamente el paradero de Demon.
—Jefe, usted está… —Al ver la repentina risa de Rogelio, los hermanos Iván y Eliseo sintieron un escalofrío.
—No es nada —dijo Rogelio, curvando sus finos labios en una sonrisa cariñosa—. Cancelen mis reuniones de la tarde. Quiero ver la competencia.
—Sí, señor.
Iván y Eliseo intercambiaron una mirada, pero no se atrevieron a preguntar más. ¿Quizás era por la presencia de la señorita Carrillo?
***
—¿Aldana? ¿Cómo puede ser ella?
—¿Aldana? Esos desgraciados del Equipo Ds me han vuelto loco, hasta estoy viendo a Aldana en el escenario.
—¡Santo cielo, de verdad es Aldana!
—¿Aldana sabe jugar a esto?
La aparición de Aldana como jugadora suplente dejó a todo el público boquiabierto.
Algunos decían que el Equipo Inmortal había tirado la toalla, otros que se guardaban un as en la manga. Sin embargo, el noventa y nueve punto noventa y nueve por ciento pensaba que era lo primero. El ambiente en el recinto se volvió extremadamente incómodo. Todos parecían haber adivinado el resultado de antemano, y sus rostros estaban lívidos.
—Por favor, tomen asiento.
La voz del presentador sonó y el Equipo Inmortal procedió a la revisión de equipos y a sentarse según las reglas.
Aldana se sentó en el puesto número 3. Al levantar la vista, vio al Equipo Ds justo enfrente. Llevaban auriculares y, por sus risas maliciosas y vulgares, estaba claro que discutían algo. La miraban con desprecio, a ella y a todo el Equipo Inmortal.
—Aún no te he preguntado tu nombre —dijo RayoX en voz baja, poniéndose los auriculares—. Durante la partida, no te estreses, juega como si lo hicieras normalmente.
—Aldana —respondió ella, antes de revisar el equipo de juego con una destreza que dejó a todos perplejos, y añadió con una leve sonrisa—: ¿Te parece que estoy nerviosa?
RayoX se quedó sin palabras una vez más. A decir verdad, su actitud era mucho más tranquila que la de ellos. ¿Estaba seguro de que era la primera vez que pisaba un escenario de competencia?

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