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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 693

Justo cuando todos estaban disfrutando del espectáculo, la obra se detuvo abruptamente.

La gente no entendía nada.

Todavía era la cuarta ronda, lo que significaba que el concursante aún guardaba sorpresas.

¡Querían ver más!

Y, por supuesto, ¡los jueces también!

En los últimos años, los trabajos de los concursantes habían sido bastante convencionales, sin mucha novedad.

Pero este, «Fueguito», era muy creativo y había generado una enorme expectación.

Al final, «Fueguito» pasó a la final con el primer puesto en la votación.

Los cinco concursantes eliminados abandonaron el escenario uno por uno.

Boris ya se sentía completamente desolado, secándose el sudor de la frente sin parar.

Plácido no había salido.

Eso significaba que estaba entre los tres finalistas.

Incluso si solo ganaba el tercer puesto, ese honor sería suficiente para convertirlo en una estrella en el mundo de la informática de Nuboria.

Si eso sucedía, ¿acaso no tendría que cederle su puesto como director del departamento de informática?

Boris tragó saliva, sintiendo una punzada de pánico.

***

La competencia entró en su ronda final.

Aldana guardó el teléfono y clavó la vista en la gran pantalla, completamente concentrada.

Cuanto más avanzaba la competencia, mayores eran las exigencias de los programas.

Un pequeño descuido y todo el esfuerzo se iría al traste.

En ese momento, la atención de la mayor parte del público estaba centrada en la obra «Fueguito».

Después de un destello cegador, fragmentos diminutos se agruparon rápidamente en el centro, formando ante los ojos de todos un rostro humanoide de ciencia ficción, de aspecto distorsionado.

El público estaba confundido. Justo cuando se preguntaban por qué la reproducción se había detenido, el rostro formado explotó de repente...

Innumerables puntos pequeños se dispersaron por toda la pantalla...

Cada punto comenzó a mostrar datos diferentes, con miles de millones de ellos procesándose simultáneamente...

«Fueguito», con una ventaja abrumadora, se aseguró el primer puesto.

Aldana arqueó una ceja, una leve sonrisa curvó sus labios.

«Nada mal. Justo como esperaba», pensó.

Tras el anuncio, la curiosidad de todos se centró en quién era el autor.

La mayoría de los presentes, especialmente los extranjeros, creían que un programa tan impresionante solo podría haber sido creado por uno de los grandes de su país.

—Los campeones de las ediciones anteriores del Mundial de Programación siempre han sido de Monteluna, así que esta vez no creo que haya sorpresas.

—He oído que entre los tres primeros hay alguien de Nuboria, probablemente sea el tercer lugar.

—Su obra es de lo más anticuada. Pura parafernalia técnica sin ninguna innovación, qué mal gusto.

—Que alguien de Nuboria llegue a la final ya es un gran favor del comité. Si por mí fuera, el año que viene les prohibiría participar.

—Sin duda, «Fueguito» de Monteluna es increíble, un campeón indiscutible.

Aldana, sentada a un lado con los brazos cruzados y las piernas cruzadas, escuchaba con una sonrisa burlona en los labios.

—Y ahora, ¡anunciaremos la clasificación final!

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