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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 710

En la otra habitación.

Después de responder el mensaje, Rogelio también se disfrazó y salió.

—Jefe, el barco de Fantasma se dirige hacia el este —dijo Iván, corriendo detrás de Rogelio, con respeto.

—Dile a los demás que se preparen —la cara de Rogelio era sombría y su voz, cortante—. Lo quiero vivo o muerto.

Solo quería acabar con Fantasma rápidamente para volver a casa y ver a Aldi.

Llevaba todo el día sin ver a su pequeña.

La extrañaba mucho.

—Sí, señor.

Iván asintió y se fue a dar las órdenes.

***

Al este del océano.

Aldana estaba sentada en el barco, con la mirada fija en una gran pantalla.

—Jefa, el líder de la Alianza del Cracker ha caído en nuestra trampa —dijo uno de sus hombres con una amplia sonrisa de emoción—. Sus hombres ya nos están siguiendo.

—Pueden activar la niebla.

Aldana, con las piernas cruzadas, tamborileaba despreocupadamente los dedos sobre la mesa, mientras sostenía una taza de café con la mano izquierda. Su mirada era fría y penetrante.

—Sí, señora.

Al recibir la orden, la gente de Submundo se puso en marcha.

En menos de cinco minutos, todo el lado este del océano se cubrió de una espesa niebla, ocultando los barcos de la vista.

—¿Han averiguado cuál es el barco de carga de la Alianza del Cracker? —preguntó Aldana con voz grave.

—Investigado.

Sombra señaló un barco en la pantalla y respondió:

—Vaya, vaya, ese viejo de verdad que vino a por ti. Lo que lleva ahí dentro podría matarnos cientos de veces.

—¿Ah, sí?

Los labios de Aldana se curvaron en una ligera sonrisa, y sus ojos claros se entrecerraron, volviéndose oscuros.

—Entonces empezaremos por ese barco.

—De acuerdo.

En la última gran batalla, Fantasma casi pierde la vida por salvarlo.

Eso demostraba lo importante que era esa persona para él.

—Sí, señor.

Iván respondió con respeto y salió.

—Jefe, hay demasiados barcos, no estamos seguros de en cuál está Fantasma.

Eliseo miraba las imágenes transmitidas por el dron, con el ceño fruncido.

—Submundo tiene conexiones con Monteluna, conocen bien la zona de la Isla Solestia.

—Con esta niebla tan espesa, no se ve nada.

¡Bang!

Justo cuando Rogelio reflexionaba sobre las verdaderas intenciones de su oponente, un fuerte estruendo resonó a su lado.

—¡Jefe, ha habido un problema con nuestro barco de carga! —Iván entró corriendo, presa del pánico, con la frente cubierta de sudor frío—. La gente de Submundo usó un barco destartalado para chocar de repente contra el nuestro.

—La niebla era demasiado densa, nuestra gente no tuvo tiempo de reaccionar. El carguero está dañado y no puede seguir avanzando.

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