¿Quico estaba buscando a la Dra. Noche?
Rogelio también lo había oído y bajó la vista para mirar a la joven.
Si no recordaba mal, uno de los alias de Aldi era la famosa y prodigiosa doctora, la «Dra. Noche».
—Vamos.
Aldana bostezó y tomó la mano de Rogelio por iniciativa propia.
Su expresión se había relajado mucho.
...
—¿Cuál es la situación?
Al ver al líder de la Alianza del Cracker marcharse, Quico se sintió tan furioso como impotente. Por ahora, solo podía ocuparse del asunto de la Dra. Noche.
—Hace unos días, la cuenta personal de la Dra. Noche apareció con frecuencia en varios sitios web de farmacéutica y en el mercado negro.
El subordinado respondió con respeto. —Parece que está buscando algo importante, muy probablemente un ingrediente medicinal.
—Si ha aparecido, significa que sigue viva —dijo Quico, con una leve sonrisa en el rostro—. Eso significa que hay una posibilidad de que la enfermedad de Julieta se cure.
Antes le preocupaba mucho que la Dra. Noche hubiera desaparecido porque quizá había fallecido.
Ahora, veía una esperanza.
—Contáctala —ordenó Quico a su subordinado mientras caminaba de regreso—. No importa lo que pida, la Isla Solestia puede dárselo.
Gente, dinero, poder...
Lo que él tenía, se lo daría sin dudarlo.
Lo que no tenía, lo buscaría, lo compraría o lo robaría.
***
En Luminara.
Aldana estaba recostada sobre la mesa, en una videollamada con Gilda.
—No hay duda de que son gente entrenada por ti, todos son de primera.
Gilda vestía un uniforme de entrenadora, con una sonrisa radiante en el rostro y llena de energía. Nadie diría que era una paciente.
Aldana sabía que era gracias al medicamento.
Cuando el efecto de la dosis de este mes pasara, su estado de salud se deterioraría drásticamente.
—¿Has estado comiendo bien? —preguntó Aldana, arqueando una ceja con una sonrisa.
—Sí, sí, he comido.
Gilda se frotó las sienes con resignación. —Has puesto a tanta gente a vigilarme, ¿cómo no iba a comer bien?


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