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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 790

¿Quico estaba buscando a la Dra. Noche?

Rogelio también lo había oído y bajó la vista para mirar a la joven.

Si no recordaba mal, uno de los alias de Aldi era la famosa y prodigiosa doctora, la «Dra. Noche».

—Vamos.

Aldana bostezó y tomó la mano de Rogelio por iniciativa propia.

Su expresión se había relajado mucho.

...

—¿Cuál es la situación?

Al ver al líder de la Alianza del Cracker marcharse, Quico se sintió tan furioso como impotente. Por ahora, solo podía ocuparse del asunto de la Dra. Noche.

—Hace unos días, la cuenta personal de la Dra. Noche apareció con frecuencia en varios sitios web de farmacéutica y en el mercado negro.

El subordinado respondió con respeto. —Parece que está buscando algo importante, muy probablemente un ingrediente medicinal.

—Si ha aparecido, significa que sigue viva —dijo Quico, con una leve sonrisa en el rostro—. Eso significa que hay una posibilidad de que la enfermedad de Julieta se cure.

Antes le preocupaba mucho que la Dra. Noche hubiera desaparecido porque quizá había fallecido.

Ahora, veía una esperanza.

—Contáctala —ordenó Quico a su subordinado mientras caminaba de regreso—. No importa lo que pida, la Isla Solestia puede dárselo.

Gente, dinero, poder...

Lo que él tenía, se lo daría sin dudarlo.

Lo que no tenía, lo buscaría, lo compraría o lo robaría.

***

En Luminara.

Aldana estaba recostada sobre la mesa, en una videollamada con Gilda.

—No hay duda de que son gente entrenada por ti, todos son de primera.

Gilda vestía un uniforme de entrenadora, con una sonrisa radiante en el rostro y llena de energía. Nadie diría que era una paciente.

Aldana sabía que era gracias al medicamento.

Cuando el efecto de la dosis de este mes pasara, su estado de salud se deterioraría drásticamente.

—¿Has estado comiendo bien? —preguntó Aldana, arqueando una ceja con una sonrisa.

—Sí, sí, he comido.

Gilda se frotó las sienes con resignación. —Has puesto a tanta gente a vigilarme, ¿cómo no iba a comer bien?

Pensando en esto, Aldana cerró su correo electrónico y volvió a iniciar sesión con la cuenta de la «Dra. Noche».

Como era de esperar, en la bandeja de entrada encontró un mensaje de la Isla Solestia solicitando sus servicios médicos.

Abrió la ventana de chat y la otra parte le envió un mensaje de inmediato.

Decía que, mientras aceptara el caso, podrían satisfacer cualquier petición.

Dra. Noche: [En tres días, en la Isla Solestia].

***

Isla Solestia.

Al enterarse de que la Dra. Noche había aceptado el caso, Quico se puso tan contento que no cabía en sí de la alegría.

—¿Por qué está tan contento mi amor?

Julieta, que seguía ocupada con sus flores y plantas, parpadeó y miró confundida al hombre sonriente.

—Porque Julieta pronto estará mucho mejor.

Quico se arrodilló frente a Julieta, acariciando su hermoso rostro y diciendo con voz suave y gentil—: Julieta, quiero que puedas vivir como una persona normal.

—¿Persona normal?

Julieta repitió esas dos palabras y negó con la cabeza, indicando que no entendía muy bien. —Mi amor, vamos a comer pastel.

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