¿Novia?
Solo llevaba un día en el set y ya sabía cómo meterse en líos.
Y ahora la persona en cuestión la había seguido hasta allí.
Rogelio ya no pudo escuchar ni una palabra más de lo que estaban hablando. Solo una frase resonaba en su cabeza: «Alguien le ha echado el ojo a mi mujer».
Y para colmo, ese alguien era otra mujer.
—
—No me malinterpretes.
Al ver la expresión de Aldana, como si hubiera visto un fantasma, Zaira se apresuró a explicar:
—Cuando dije novia, me refería a una amiga, no a lo que estás pensando.
—Ah.
Aldana asintió, indicando que entendía.
—Solo quiero ser tu amiga —dijo Zaira con entusiasmo—. La próxima vez que vengas a montar a caballo, ¿puedes llevarme contigo?
—He oído que también sabes correr autos de carreras —continuó Zaira—. Aldana, eso es genial, me encanta.
Aldana se tocó la nariz, indecisa.
—Te llevaré a comer cosas ricas —añadió Zaira, temiendo que se negara—. Hay muchísima comida deliciosa en los callejones de la capital.
—Trato hecho.
Al oír la palabra «deliciosa», Aldana asintió sin dudarlo.
—Agreguemos nuestros contactos.
Zaira sacó su teléfono con alegría y rápidamente la añadió como amiga.
—Aldana, ¿vendrás a la próxima grabación, verdad?
—Sí.
Aldana asintió.
En principio, se había acordado que participaría en dos episodios, así que volvería para el siguiente.
Además, el tema del próximo episodio era «gastronomía», así que no podía perdérselo por nada del mundo.
—¡Qué bien!
Zaira aplaudió emocionada y dijo alegremente:
—Cuando vengas la próxima semana, te traeré algo de comer.
Los demás invitados del programa eran bastante aburridos, y ella no tenía con quién hablar en todo el día.
Aldana era diferente.
Por alguna razón, le caía especialmente bien.
—Vale.
Aldana asintió y bostezó.

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