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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 934

Ronda tras ronda.

Las fichas de Aldana se multiplicaron por diez sin esfuerzo.

Doscientos mil se convirtieron en dos millones.

—¡Madre mía, cuánto dinero! —exclamó Eliseo, sosteniendo las fichas y siguiendo a Aldana con pasitos alegres, sin poder contener su emoción.

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Y ya había ganado tanto?

A este ritmo, el dinero gastado en la subasta se recuperaría en poco tiempo.

Rogelio estaba sentado en la barra, con un vaso de agua mineral en la mano, observando a Aldana con una mirada llena de cariño.

Pensaba que solo había venido a divertirse, pero no esperaba que realmente ganara dinero.

Y mucho dinero.

—Síganme.

Aldana, con una paleta en la boca, se acercó a otra mesa de juego.

En un abrir y cerrar de ojos, ganó otros dos millones.

Pronto llamó la atención del casino.

«¿De dónde salió esta mocosa?».

De diez partidas, apenas perdía una.

Y en esa partida, su apuesta era ridículamente pequeña.

Quinientos pesos.

Como para darle una limosna a un mendigo.

—No es una persona común, averigüen quién la trajo —ordenó el gerente en voz baja.

—El señor Rogelio —respondió un subordinado.

—¿Qué señor Rogelio?

El gerente estaba confundido y no reaccionó. Unos segundos después, levantó la cabeza de golpe.

—¿El que vino del Continente del Norte?

—Sí —asintió respetuosamente el subordinado, y añadió en voz baja—: Esa chica es su prometida.

«Vino a nuestro casino a armar un escándalo. ¿Acaso Rogelio necesita dinero?».

El gerente se quedó paralizado, rascándose la cabeza con perplejidad.

—¿Ha vuelto la señorita Yáñez?

—Acaba de volver, está descansando arriba.

—Infórmale —dijo el gerente con expresión seria—. Rogelio es un pez gordo, no podemos meternos con él.

—Sí, señor.

***

En la habitación.

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