Entrar Via

Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 180

La expresión de Adrián se volvió aún más sombría y murmuró con los dientes apretados:

—¿Entonces por eso te fuiste a coquetear con Renato Jiménez?

Bianca giró la cabeza hacia la ventana; en su piel clara se notaban las marcas rojas que le había dejado el fuerte agarre de Adrián.

Su silencio enfureció aún más a Adrián:

—¡Deja de soñar! ¡La familia Jiménez es extremadamente poderosa y jamás aceptaría a alguien con tu estatus! ¡Mejor date por vencida y olvídalo de una buena vez!

A Bianca se le llenaron los ojos de lágrimas y le gritó con furia:

—¡Contigo no consigo nada! Te la pasas diciendo que me amas, pero ¿qué puedes hacer realmente por mí?

Le había costado muchísimo conseguir que Renato Jiménez aceptara salir con ella, ¡y él lo había arruinado todo! Si lograba engatusar a Renato, no le importaba ser su amante escondida, porque él tenía dinero.

Con un hombre tan poderoso respaldándola, ¿tendría que preocuparse de que su carrera se llenara de obstáculos en el futuro?

Sus palabras hicieron estallar a Adrián. Pisó el acelerador a fondo y el auto salió disparado como una flecha, aterrorizando a Bianca, que se aferró al asidero del techo con el rostro blanco como el papel y el corazón latiéndole a mil por hora.

Los árboles a los lados de la carretera pasaban como ráfagas. Bianca sintió que el estómago se le revolvía y se abalanzó sobre el volante:

—Adrián, ¿estás loco?

—¡Sí, estoy loco! ¡Me volviste loco tú, mujer interesada y ambiciosa! —Adrián pisó el freno bruscamente. Tenía el rostro envuelto en una oscuridad tal que el ambiente en el auto se sentía congelado—. ¡Bájate! ¡No quiero volver a verte en toda mi vida!

Bianca vio que esta vez iba en serio. Quiso ceder; movió los labios y estaba a punto de acercarse a él cuando Adrián le gritó:

—¡Que te bajes! ¡Ahora mismo!

Ella, muerta de miedo, empujó la puerta y salió. Apenas la cerró, el auto aceleró a toda velocidad, dejándola envuelta en una nube de polvo que le ensució el rostro y la ropa.

Dio un pisotón de pura rabia. *¡Adrián, a ver si tienes las agallas para no buscarme nunca más!*

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza