Entrar Via

Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 185

Se sentó desanimada en el marco de la ventana, apoyando la frente contra el cristal mientras desde la sala de abajo seguían llegando murmullos incesantes de la conversación.

Se abrazó las rodillas, luciendo tan sola como si el mundo entero la hubiera abandonado. En el fondo de sus ojos se reflejaba una profunda sensación de extravío y desamparo.

No supo cuánto tiempo pasó hasta que, por fin, la sala quedó en silencio. Un rato después, Teresa subió a llamarla para cenar y Magdalena bajó vistiendo ropa cómoda.

En la mesa, Octavio tenía el entrecejo fruncido, envuelto en un aura pesada.

—El señor Zacarías dijo que en unos días te llevará a conocer a su hija. Si la niña no te rechaza, entonces fijaremos la fecha de la boda.

Beatriz tenía una expresión llena de preocupación.

—Octavio, ese hombre es divorciado. Aunque nuestra empresa necesite dinero, no puedes empujar a nuestra hija directo a la hoguera.

Octavio suavizó un poco su expresión severa.

—El señor Zacarías se divorció, pero la culpa no fue suya. Su exesposa lo engañaba a escondidas con su primer novio.

Pero Beatriz seguía con el ceño fruncido.

—Aun así, ya no es un hombre joven. Le lleva doce años enteros a Magdalena.

A Octavio no le parecía que la diferencia de edad fuera un problema en lo absoluto.

—Los hombres mayores saben cuidar mejor a una mujer. Además, el señor Zacarías ya dejó claro que le gusta mucho Magdalena; si se casan, seguro la tratará como una reina.

Magdalena se mantuvo en absoluto silencio, comiendo despacio, como si la persona de la que hablaban fuera una perfecta extraña.

Beatriz miró a su hija, tan dócil y silenciosa, soltó un suspiro ahogado y le sirvió en el plato sus guisos favoritos.

Después de la cena, Magdalena acompañó a Beatriz a ver la televisión un rato. Al ver que se hacía tarde, decidió volver a su cuarto para descansar. Apenas había entrado y tomado su pijama para ir a darse una ducha, cuando su celular comenzó a sonar.

Al ver que era Santiago, pensó en contestar y bromear preguntándole por qué se acordaba de ella a esas horas de la noche. Pero apenas aceptó la llamada, escuchó un grito lleno de pánico.

—¡Magdalena, ayúdame!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza