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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 259

Renato Jiménez estaba de pie frente a la ventana, sosteniendo un cigarrillo entre los dedos, observando a través de la rendija de las persianas el área de secretaría de afuera. Sus ojos, profundos y sombríos, no se apartaban de Magdalena.

Esa mañana, después de informarle su agenda del día, Camilo le entregó los resultados de la investigación, y el propio Renato había llamado al director del Hospital General de Valle Niebla para confirmarlo personalmente. Magdalena estaba efectivamente embarazada, y, sacando cuentas, no había duda de que el bebé era suyo.

Su primer pensamiento había sido que ella lo había citado en el Parque del Centenario días atrás para darle la noticia y tratar de chantajearlo.

Sin embargo, el director del hospital le confesó que ella había agendado una cirugía para la interrupción del embarazo para el próximo miércoles; lo que significaba que ella no tenía ninguna intención de conservarlo.

Cualquier otra mujer en su posición habría corrido a su puerta para exigirle que se hiciera responsable o pedirle una suma millonaria. Pero ella, no solo no se lo había dicho, sino que planeaba deshacerse de él a sus espaldas.

Incluso estando embarazada, no quería tener ningún lazo con él. Ese pensamiento le generó una profunda frustración y una creciente indignación.

La mirada con la que observaba a Magdalena se volvió mucho más compleja. En menos de dos horas, se había terminado toda una cajetilla de cigarrillos, llenando la oficina con un olor a tabaco tan denso que parecía imposible de disipar.

Cuando Camilo llamó a la puerta y entró a la oficina, el fuerte olor a cigarro lo hizo arrugar la nariz de inmediato.

—Presidente Jiménez, a las diez y media tiene una videoconferencia con Estados Unidos.

Renato apartó la vista de la ventana, caminó hacia su escritorio y apagó el cigarrillo en el cenicero.

—Cancélala.

Camilo dudó un momento.

—El equipo de Johnson ya está preparado, cancelarla ahora no sería prudente.

Renato se acomodó en su imponente silla ejecutiva, guardó silencio unos segundos y dijo con tono indiferente:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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