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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 298

Todos tienen un pasado doloroso, igual que ella, así que eligió inteligentemente hacerse la desentendida.

Ambos se quedaron en silencio, y la quietud dentro del auto se volvió un poco inquietante.

Ella encendió la música para aligerar el ambiente, pero por azares del destino, comenzó a sonar una canción melancólica. Afortunadamente, su celular sonó en ese instante, rompiendo la incómoda quietud.

La llamada era de Beatriz. Ella contestó:

—¿Mamá?

Beatriz acababa de regresar a casa tras el funeral de Matías Guzmán. Sentada en el sofá individual junto al teléfono, primero le preguntó cómo iban las cosas con Renato Jiménez. Consciente del hombre sentado a su lado, Magdalena respondió con evasivas.

—¿Te ha llevado a la mansión de la familia Jiménez? —Ese era el punto principal de la llamada de Beatriz. Si los demás no cuidaban de su hija, ella no permitiría que sufriera desaires.

Magdalena cubrió el celular con la mano y murmuró un torpe "sí". Beatriz le preguntó entonces por la actitud de Ignacio Jiménez y su esposa hacia ella.

Aterrada de que el hombre a su lado pudiera escuchar, tenía los nervios de punta y logró salir del paso con un par de frases sueltas.

Beatriz notó que su hija tartamudeaba y hablaba con dificultad. Pensando que quizás no era un buen momento, no insistió y colgó la llamada.

Al terminar de hablar, Magdalena miró de reojo a Renato. No sabía si él había escuchado la conversación. Como él no preguntó, ella tampoco iba a ser tan tonta como para sacar el tema.

Él nunca había mencionado llevarla a la familia Jiménez, y ella tampoco tenía prisa. Por un lado, no estaba preparada; por otro, temía que su familia no la aceptara. Después de todo, la posición de Renato no era algo que cualquiera pudiera alcanzar.

Al regresar a Bahía del Sur, Renato se encerró en el estudio. Magdalena se quedó en la sala viendo televisión, y Olga, al no tener mucho que hacer, le hizo compañía. Ambas comenzaron a charlar de manera casual.

Sin saber muy bien quién sacó el tema, terminaron hablando de la infancia de Renato.

Olga venía de la casa principal y había visto crecer a Renato, por lo que conocía muy bien su historia.

—Antes se llevaban muy bien.

Al notar que Olga no quería continuar, la curiosidad de Magdalena creció, pero no quiso presionarla. Solo fingió que era una pregunta casual.

—¿Antes?

Olga asintió, abrió la boca para decir algo, pero de pronto se dio cuenta de que estaba hablando de más. Hoy, llevada por la emoción, ya había contado demasiadas cosas. Si el señor se enteraba, seguro se enfurecería.

—Joven señora, tengo unas cosas que hacer. Me retiro por ahora.

Temiendo que Olga malinterpretara, Magdalena se apresuró a decir:

—Solo quería conocerlo un poco mejor. Al fin y al cabo, soy su esposa y pasaré mi vida a su lado. La última vez que la señora Jiménez lo llamó, pareció que terminaron discutiendo.

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