Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 318

Se hizo un silencio sepulcral en el campo de entrenamiento.

Incluso en un blanco fijo era rarísimo que alguien consiguiera la puntuación perfecta, ¡y mucho más en uno móvil!

—¡Revisen su arma! —gritó alguien—. ¡Seguro el arma está truqueada, el coronel le ayudó a hacer trampa!

Dani, al verse implicado sin deberla ni temerla, esbozó una ligera sonrisa.

—Yo siempre juego limpio.

Melisa le pasó el arma al inspector sin ningún problema. Tras revisarla exhaustivamente, el hombre negó con la cabeza.

—El arma está en perfectas condiciones.

—¡Otra ronda! —exigieron los soldados, negándose a aceptar la derrota.

Dani por fin se despegó de la pared, dio unos pasos al frente y habló con calma:

—Cambien a pistolas, tiro rápido a cincuenta metros. Si vuelven a perder, más vale que se metan al mar a pescar.

Esta vez, Melisa escogió una Glock 17. Ni siquiera adoptó la postura estándar; levantó el arma con una mano mientras mantenía la otra en el bolsillo.

—¡Listos... fuego!

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!

Nuevamente, diez estruendos sonaron casi de golpe. El encargado gritó aún más emocionado por el altavoz:

—Diez tiros... ¡Puntuación perfecta otra vez!

Beltrán, que había vuelto a competir junto a ella, también había dado en el centro, pero eso era el resultado de sus años de entrenamiento militar sumados a su talento natural. Sin embargo, ¡esa chica apenas parecía pasar de los veinte años!

¿Cómo era posible que tuviera un nivel tan cabrón?

Beltrán no aguantó la curiosidad:

—¿Tuviste entrenamiento especial? Eres demasiado buena.

—A veces voy al campo de tiro —respondió Melisa bajando el arma—. Ya pueden ir a pescar.

Tuvieron que sostenerlo para sacarlo. Justo en ese momento, se toparon con el Ministro de Defensa. Ambos cruzaron miradas a lo lejos y Diego empezó a forcejear de pronto, pero luego pareció recordar algo y se rindió por completo. Lo arrastraron hasta la camioneta sin que él soltara una sola palabra.

El resto del asunto quedó en manos de Dani.

Llevó todas las pruebas que Melisa había recopilado y presentó como testigos a los niños que los piratas habían llevado de vuelta a aguas internacionales.

Así fue como salieron a la luz todas las cochinadas de Hugo: desde aprovechar su puesto para el tráfico internacional de órganos, hasta proveer equipos de emergencia obsoletos a la marina, evidenciando el desvío de los impuestos.

La familia de Hugo intentó usar sus patentes para darle la vuelta a la situación, pero con los nuevos equipos médicos diseñados por Melisa, el Almirante cortó de tajo cualquier contrato con los Hernández y adoptó los diseños de la chica.

Dani le preguntó a Melisa si quería que la anunciaran como la diseñadora principal, pero ella se negó.

Nunca le había importado la fama ni el reconocimiento, por lo que Dani esquivó el tema del creador original durante la conferencia de prensa.

Dafne, siendo una de las testigos, organizó su propia rueda de prensa. Se construyó una imagen perfecta de mujer justa que no dudó en hundir a los suyos por hacer lo correcto. Además, al presentarse como la directora del Hospital de los Santos, ganó muchísima atención mediática e incluso se hizo de un grupo de seguidores.

A estas alturas, Dafne ya no odiaba tanto a Melisa. En gran parte se debía a que había visto de lo que era capaz en el carguero. Cuando los medios le preguntaron sobre su relación con Dani, respondió con total naturalidad que solo eran amigos.

Ni aunque le pagaran se atrevería a intentar bajarle el novio a Melisa; sabía que jamás podría ganarle a ese «diablo» disfrazado.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA