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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 329

Ya podía imaginarse la escena en unos minutos: esa supuesta «tutora estrella», junto con su alumna inútil, largándose del lugar con la cola entre las patas frente a toda la escuela.

Eloísa se aclaró la garganta de forma exagerada, y aunque no alzó mucho la voz, se escuchó clarito en medio del silencio:

—Director Miranda, compañeros maestros, el tiempo vale oro. ¿Por qué no damos de una vez los resultados? Así algunas personas... podrán poner los pies en la tierra más rápido.

Hizo una pausa a propósito, lanzándoles una mirada envenenada a Melisa y a Teresa.

El director Miranda frunció el ceño, claramente molesto por la actitud tan pedante de Eloísa, pero terminó asintiendo. Los maestros encargados de revisar cruzaron miradas y, al final, el profesor Solano, un maestro de física de cabello canoso y lentes de pasta, tomó el examen de Yori.

—Yori... —la voz del profesor Solano resonó por todo el auditorio a través del micrófono, con un toque de sorpresa—. En la sección de física, de un total de ciento veinte puntos, obtuvo... ¡noventa puntos!

El auditorio estalló en asombro.

Luego de un par de segundos, todos empezaron a hablar al mismo tiempo.

—¡¿Noventa?! Yo vi los problemas cuando los proyectaron y todos son para el grupo de excelencia. ¡Son cosas que ni hemos visto! Yo me daría por bien servido con un cincuenta.

—Si Yori a duras penas pasó física en el último examen, ¿qué onda con esto? ¡Se fue al cielo!

—No manches, si la última pregunta estaba imposible, ¿cómo le hizo para que solo le bajaran cinco puntos? Esos últimos dos problemas no eran para humanos, yo ni siquiera les entendí.

—Por algo tiene a un doctorado como tutor, qué bárbaro, qué manera de subir de nivel.

—Con esto queda claro que a Yori sí le bajaron puntos a propósito en el examen pasado.

—Quién diría que hasta los maestros y el director se dejan comprar. En este mundo ya no se puede confiar en nadie.

A los maestros de la mesa del jurado se les descompuso la cara al escuchar eso. Hasta el director Miranda sentía que le hervía la sangre del coraje, además de sentirse súper culpable con Melisa. Si no les hubiera seguido el juego a esos maestros desde el principio, nada de este relajo habría pasado.

Para este examen, cada maestro traía las respuestas de sus propias preguntas en la cabeza, así que cada quien calificó lo suyo y luego sumaron todo. Era imposible que hubiera preferencias.

Los alumnos también sabían que la prueba era justa y que se había organizado exclusivamente para demostrar si Teresa había copiado o no.

De pronto, todas las miradas se clavaron en Teresa.

Querían ver si era capaz de superar a Yori.

—Con esto se comprueba que hizo trampa, ¿no? Si no, ¿cómo iba a caer tan bajo? ¡Yori sacó noventa!

—¡Esa Melisa nada más vino a desgraciarle la vida! Si ella misma reprobó el examen de la universidad, ¿con qué cara viene a dar clases?

Los reclamos, las burlas y las risas cayeron sobre Teresa como una cubetada de agua fría. Agachó la cabeza de golpe, temblando de impotencia, mientras las lágrimas le picaban en los ojos. Se mordió el labio con todas sus fuerzas para no soltar el llanto.

Sentía que la humillación y todas esas palabras horribles la asfixiaban.

Pero lo que más le dolía a Teresa no era su mala calificación, sino haber decepcionado a Melisa.

Eloísa miró la escena con satisfacción, tal como lo había planeado. Se acercó al micrófono y habló con un tono frío, sintiéndose la dueña de la situación:

—Director Miranda, maestros, jóvenes. Los hechos hablan por sí solos. La calificación de Yori demuestra su esfuerzo y lo bien preparada que está. Pero la de Teresa... una caída tan drástica no se justifica con un «estaba nerviosa». Si sumamos lo raro de su último examen y ese «apoyo extra» que tuvo de fuera...

Alargó las palabras a propósito y clavó su mirada en Melisa.

—¡Considero que la escuela debe investigar a fondo si Teresa cometió fraude académico, si usó medios sucios para sacar buenas calificaciones o si se involucró con gente externa para alterar el orden de nuestra institución! ¡Hay que poner el ejemplo!

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