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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 335

—Yo... yo...

Yori había perdido todo el color de la cara, le temblaban los labios y estaba temblando como hoja.

Al ver en la pantalla el desastre ilógico que había hecho, y compararlo con su «perfecto» examen mensual, sintió una vergüenza aplastante.

El terror de haber sido expuesta frente a todos la destruyó por completo.

Abajo, dos compañeras que se llevaban muy bien con Yori empezaron a ser interrogadas por los demás estudiantes, poniéndolas en una situación muy incómoda.

Todo el salón sabía que Yori y esas dos chicas habían tomado clases con Melisa al principio.

Una de ellas, harta de las miradas, intentó justificarse:

—¡Yo qué iba a saber que la señorita Serrano de verdad era tan inteligente! Yori fue la que me dijo que tenía las peores calificaciones y que no sabía enseñar. Según ella, Melisa solo se había metido a trabajar como tutora con la familia Soto para coquetearle al novio de Yori, y que cuando el novio la descubrió, la corrieron y contrataron a la maestra Eloísa.

La otra chica también se defendió:

—La verdad es que a mí tampoco me gustaba cómo enseñaba la maestra Eloísa. Sí, sabrá mucho, pero siempre se daba aires de grandeza y lo explicaba todo muy enredado. Mis calificaciones del mes ni siquiera subieron tanto.

—Bien, silencio todos.

El director Miranda volvió a tomar la palabra, imponiendo orden con su tono severo:

—El propósito de este examen público era demostrar que los maestros del Instituto Juan Pablo II no hacen tratos sucios con los alumnos ni con familias de dinero, y mucho menos filtran respuestas. Queda comprobado que la calificación de Teresa es auténtica y válida. La carta de denuncia que Yori mandó al departamento de educación es totalmente falsa. Además, el hecho de traer a una maestra externa frente a toda la escuela para difamar a sus compañeras, motivada por la envidia y para justificar sus propias trampas, es una falta de respeto a los valores de nuestra institución. Por lo tanto, he decidido ponerle un reporte disciplinario grave a Yori y exigirle que les pida una disculpa pública a Teresa y a la señorita Serrano.

En cualquier otra situación, el director Miranda habría expulsado a Yori sin dudarlo.

Pero también tuvo en cuenta que Yori estaba bajo la protección de la familia Soto.

Por respeto al abuelo de esa familia, solo le aplicó un castigo menor para limpiar el nombre de la señorita Serrano y de Teresa.

Abajo, las miradas de los estudiantes dejaron claro que Yori ya era el hazmerreír de todos.

Apenas tenía fuerzas para levantarse de la silla.

Después de balbucear una disculpa a Teresa, bajó tropezando del escenario.

Estaba tan afectada y en shock por todo lo que había pasado que pisó mal, perdió el equilibrio y se fue de frente.

Hubo gritos en el auditorio.

Justo antes de estrellarse contra el piso, un brazo fuerte la sostuvo con precisión.

Con la vista borrosa, Yori reconoció ese rostro frío pero increíblemente apuesto.

¡Viendo esto, parecía que los rumores eran ciertos!

Al director Miranda no le sorprendió ver a Dani.

Tomó el micrófono de nuevo:

—Con esto terminamos los exámenes de prueba de este mes. Todos los alumnos de último año han hecho un gran esfuerzo. Para que lleguen al examen de admisión a la universidad con la mejor actitud, nos hemos coordinado con el ejército para organizar un campamento de invierno en la sierra a finales de mes. ¡Esperamos que todos participen! Queremos darle un agradecimiento especial a nuestro capitán de la Marina, el señor Dani, por patrocinar este evento. ¡Démosle un fuerte aplauso!

Resulta que Dani, con su traje impecable, solo había ido para dar la cara, motivar a los estudiantes que estaban a punto de hacer el examen universitario y dar un breve discurso.

Mientras el hombre subía al escenario, Melisa supo que el resto del evento ya no le incumbía.

Le dio un ligero asentimiento a modo de saludo y se cruzó con él mientras bajaba las escaleras junto a Teresa.

Ya estando abajo, Melisa pudo escuchar los murmullos envidiosos de varias chicas:

—La escuela le había rogado un montón de veces a este militar que organizara el campamento, y nunca quiso. ¡Y ahora resulta que sí viene!

—Seguro lo hizo por Yori.

—La verdad es que Yori me cae mal, pero ¡qué envidia! ¡Tiene un novio militar que la trata como princesa y encima parece un dios! ¡Nomás ve cómo le aprieta el traje en los brazos, seguro tiene el cuerpo de la estatua de David!

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