Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 428

—Tengo los documentos de entrega en mis manos y mi contrato está firmado. ¿Tú qué crees? ¿Puedo o no puedo despedirte? —soltó Melisa.

Morán se quedó sin palabras.

Aunque sabía que la familia Blanca iba a poner a la chica en su lugar, ella no era parte de los altos mandos, así que no le convenía ganarse un pleito directo con la nueva jefa.

¡Mejor dejar que los de arriba se encargaran de destrozarla!

Tragándose su rabia, Morán se hizo a un lado y señaló el pasillo.

—Entonces acompáñeme. Ya les mandé el aviso y la orden del día a todos los directivos. Si deciden presentarse o no, ya no es mi problema ni está en mis manos.

Melisa apenas había dado un par de pasos cuando una mujer con lentes y los ojos rojos se le acercó apresuradamente, plantándose justo frente a ella.

—¿Tú eres la nueva directora?

Melisa asintió.

Al segundo siguiente, la mujer le metió una carta de renuncia en las manos.

—Renuncio. Y no me importa la liquidación. Apruébame esta carta de una vez, voy a recoger las cosas de mi escritorio y me largo.

Sin darle oportunidad de preguntar absolutamente nada, la mujer se dio media vuelta para irse.

Melisa desdobló la hoja y leyó el nombre y el cargo en la parte inferior.

Rocío Santamaría.

Jefa de Desarrollo de Textiles y Compras.

Melisa se detuvo y llamó a Rocío.

—Espera un momento.

Rocío se frenó y la miró.

—¿Qué pasa, directora?

—Ve a mi oficina en una hora, tengo algo que hablar contigo —indicó Melisa—. Esta renuncia queda en pausa por ahora.

Rocío apretó los labios.

Aunque no entendía el motivo, terminó asintiendo.

—Está bien.

Sala de juntas del último piso.

Morán abrió la puerta y dejó que Melisa entrara.

La enorme sala estaba complemente vacía, no había una sola alma.

Melisa volvió a mirar su reloj.

Melisa se mantuvo sentada, con la espalda tan recta como un pino.

No se dignó a mirar a esos payasos escandalosos.

Mantenía la mirada baja, deslizando suavemente la yema del dedo sobre la impecable mesa de cristal en un movimiento lento y elegante.

De pronto, cuando su dedo se detuvo, levantó lentamente la mirada.

El tiempo límite de entrada se había agotado.

La última persona en cruzar la puerta fue Rocío, quien traía consigo una libreta y un bolígrafo.

A diferencia de los demás que tenían las manos vacías, era obvio que ella era la única dispuesta a tomarse en serio su trabajo.

Rocío buscó un asiento y bajó la cabeza, pero casi de inmediato, el hombre que estaba a su lado comenzó a atacarla:

—¿No que ya te ibas a largar? Como viste que llegó una jefa nueva, veniste a lamerle las botas a ver si te salva el pellejo, ¿verdad?

Rocío se mordió el labio, incapaz de contenerse más.

—¡Yo no tengo que lamerle las botas a nadie! ¡Solo estoy cumpliendo con mis responsabilidades! ¡Yo no hice nada malo!

Apenas cerró la boca, aquel hombre —un supervisor de diseño lamebotas de los Blanca— soltó una carcajada cargada de pura malicia y alzó la voz:

—¿Tus responsabilidades? ¡Por favor! ¡Si no sirves para nada! ¡Pidiéndonos telas rarísimas, carísimas y un dolor de cabeza para trabajar! ¡Retrasaste los tiempos de producción y le hiciste perder muchísimo dinero a la empresa! ¡Eres una maldita malagradecida que seguro hizo todo esto a propósito para joder a la señora Blanca! ¿Y ahora que ves a la directora joven y fácil de engañar, quieres agarrarte de ella? ¡Muy tarde, mija! ¡Deja de hacerte la mosca muerta!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA