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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 737

—Por favor, explica detalladamente: desde que Schoenberg estableció el sistema dodecafónico hasta que Boulez propuso el serialismo integral, ¿cuál fue la lógica evolutiva clave en ese periodo? ¿Cuáles fueron las exigencias estéticas y el contexto histórico que impulsaron esta evolución? Y, para terminar, quiero que expliques si esta misma 'lógica evolutiva' demuestra que la creación musical es incapaz de separarse de su entorno histórico y técnico específico.

—Y-yo... yo... —Una capa de sudor frío cubrió la frente de Samuel al instante. Su mirada saltaba de un lado a otro, buscando desesperadamente a algún compañero que le soplara la respuesta. Sin embargo, su grupo de aduladores estaba compuesto en su mayoría por estudiantes de la Clase D. ¿Qué iban a saber ellos de eso? Todos apartaron la mirada, con los rostros desencajados por la incomodidad.

—La lógica evolutiva es... es... la búsqueda incesante de los compositores por las reglas... —balbuceó Samuel, logrando apenas escupir un par de frases vacías que se había memorizado del manual más básico.

—¿La búsqueda incesante? —La voz de Melisa se mantuvo impasible, aunque con un tono calculador—. Eso es demasiado vago. ¿Tu profesor no ahondó en el tema? ¿Acaso un estudiante de la Clase S no domina esto? Te pedí que fueras específico.

El rostro de Samuel pasó del blanco al verde. Había escuchado sobre Schoenberg y recordaba vagamente su Op. 16, pero ¿qué diablos era eso de las células motívicas? ¿O el análisis de movimientos específicos? Abrió la boca y de su garganta solo salió un sonido ahogado; no logró articular una sola palabra.

Melisa apoyó la barbilla en una mano y con la otra tamborileó sobre la mesa. De pronto, gritó un nombre al azar de la lista de la Clase S.

—Rafael Fonseca, ¿tú sabes la respuesta?

Rafael, tomado por sorpresa, se puso algo nervioso, pero logró exponer con fluidez su propia interpretación y terminó de responder a la perfección la pregunta de Melisa. Luego, se quedó esperando su veredicto.

Los labios de Melisa se curvaron en una sonrisa. Hizo una marca en su lista.

—Excelente. Estás aprobado.

Rafael dejó escapar un largo suspiro de alivio. Inmediatamente, Melisa volvió a enfocarse en Samuel. Lo bombardeó con todo tipo de preguntas teóricas de música, cada cual más profunda y compleja. Él solo lograba tartamudear respuestas ambiguas y completamente mediocres, lo que hizo que los demás miembros del jurado comenzaran a fruncir el ceño con disgusto.

Cada vez que Samuel dejaba una respuesta a medias o se equivocaba, Melisa elegía al azar a otro estudiante de la Clase S para que respondiera correctamente.

La gran mayoría lograba contestar, y a aquellos pocos que tartamudeaban como Samuel, Melisa simplemente les ponía una cruz roja en la lista sin inmutarse.

Al final, Samuel había sido pisoteado, desnudado y humillado de todas las formas posibles frente a todos. Incapaz de soportarlo más, estalló en un grito histérico:

—¡¿Qué diablos pretendes con esto?! ¡¿Por qué tengo que estar yo en cada maldita pregunta?! ¡Lo estás haciendo a propósito para humillarme frente a todos, ¿verdad?!

Cada vez que él hacía el ridículo respondiendo, ella llamaba a otro para que contestara exactamente lo mismo frente a él. ¿Qué era eso sino arrastrar su ego por el fango ante todo el auditorio?

Melisa soltó el bolígrafo y esbozó una sonrisa fría y desapasionada.

—Cierra la boca de una vez, Samuel. Se supone que eres un estudiante de la Clase S nominado a un premio internacional y ni siquiera puedes explicar la técnica central de las primeras obras de Schoenberg. Yo me sé eso de memoria y al derecho.

Los demás estudiantes de la Clase S asintieron en señal de acuerdo. Las preguntas de Melisa eran difíciles, sí, pero no como para que alguien de ese nivel las fallara absolutamente todas.

El profesor William sentenció con voz grave:

—¡Un supuesto 'genio' en el que teníamos puestas tantas expectativas y resulta que no tiene ni la más mínima idea del desarrollo clave de la historia de la música del siglo XX! ¡¿Qué clase de genio es este?! ¡Esto es un insulto a la música y una mancha imborrable para los cien años de prestigio de esta academia!

El director Danis se puso de pie, con expresión solemne y una mirada fulminante que barrió todo el auditorio.

—Es evidente que hemos depositado demasiada confianza en la supuesta legitimidad de los 'premios'. ¡Le hemos dado un lugar de honor a un fraude sin talento que solo buscó atajos! Y por si fuera poco, nos hemos arriesgado a que individuos como este se atrevan a cuestionar a verdaderos expertos, escudándose en una 'gloria' que probablemente consiguió mediante trampas, para poner en tela de juicio el criterio académico de nuestra institución.

Alzó la voz, declarando con solemnidad:

—Yo, Danis, en mi calidad de director del departamento de música de la Real Academia de Bellas Artes, declaro...

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