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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 829

Melisa Serrano llamó de inmediato a Renato, pero la noticia que recibió la dejó helada.

La voz de Renato sonaba igual de desconcertada: “El Presidente Héctor Lozano emitió una orden confidencial repentina. En cuanto el coronel Soto salió de la sala de reuniones, abordó un helicóptero y se marchó a cumplir una misión secreta de alta prioridad”.

Melisa frunció el ceño con preocupación. “¿Lo enviaron a una misión justo ahora?”.

“A mí también me parece muy extraño”, admitió Renato, denotando gran inquietud. “Se suponía que le darían permiso para enfocarse en los preparativos de la boda. No entiendo por qué el Presidente le ordenaría algo tan frío en un momento así. Además, no hubo ningún aviso previo, y el coronel ni siquiera llevó a nadie del equipo con él”.

Con esa información, Melisa supo al instante que algo andaba muy mal. Tenía que hablar con el Presidente de inmediato, pero sin una cita agendada ni una confirmación previa, sería imposible poner un pie dentro del Palacio San Martín.

Sin dudarlo, se dirigió a la residencia familiar para hablar con Vasco Soto; su plan era usar su gran influencia para exigir una audiencia. Al enterarse de que su nieto había sido despachado a una misión encubierta, el anciano entró en un estado de cólera y conmoción absoluta.

Él no tenía la menor idea de lo sucedido, pero, al poseer acceso directo a las líneas privadas del Palacio San Martín, no dudó en levantar el teléfono y llamar allí mismo, con Melisa presente.

Sin embargo, a los dos minutos de iniciada la llamada, el rostro de Vasco se llenó de un pánico furioso. “¡No tenían ningún derecho de enviarlo a esa misión! ¡A él ya no le interesa seguir siendo coronel ni jugarse el pellejo por el país! ¡¿Por qué diablos lo han forzado a hacer esto?!”.

“Cálmese, señor Soto. Le aseguro que el coronel no fue obligado bajo ninguna circunstancia. Ni el Presidente ni nosotros lo presionaríamos a hacer algo en contra de su voluntad. La realidad es que aceptó la asignación y partió con urgencia. Lamento mucho el inconveniente para su familia, pero era un asunto de seguridad nacional, le ruego que lo comprenda”.

“¡Puras mentiras!”, estalló Vasco. Él, que siempre había sido un hombre de estricta compostura, estaba tan enfurecido que soltaba groserías a gritos. Miró a Melisa a su lado, con el pecho agitado por la respiración. “Sé muy bien que el Presidente está ahí escuchando por la línea interna, así que pongan atención. Casarse con Melisa es la prioridad número uno en la vida de mi nieto. ¡Aunque el país entero se estuviera cayendo a pedazos, él jamás abandonaría su compromiso! Sé lo muchísimo que ama a su mujer, ¡y nunca la dejaría tirada en un momento como este! ¡Así que dejen de inventar idioteces! ¡Él no habría ido por su propia voluntad! ¡¿Qué le han hecho?! ¡¿A dónde se lo han llevado?!”.

“Señor Soto, le sugiero que no empiece a formular teorías descabelladas sin ninguna base. Ya se lo he explicado...”.

Vasco interrumpió la excusa y se dirigió directamente al Presidente usando su primer nombre: “Héctor. ¿Cuántas batallas peleó Dani Soto por ti? ¿Cuántas veces salvó a esta nación y a tu propio cuello? Durante más de una década ha estado a tu lado. No me digas que ahora, justo cuando él por fin iba a encontrar su propia felicidad, ¿has decidido verlo como una amenaza y deshacerte de él? Sabes mejor que nadie que él no es un obstáculo para tu poder y que la ambición política le da asco”.

La línea quedó sumida en un tenso silencio.

Capítulo 829 1

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