Desde que puso la mira en Hansel, la actitud de Dani comenzó a cambiar sutilmente.
La primera en notar la diferencia fue Estela.
Dani dejó de tratarla con esa frialdad estrictamente profesional y empezó a buscarla de forma proactiva.
Le enviaba almuerzos elegantes, "coincidía" con ella al salir de la oficina, e incluso, cuando ella se quedaba trabajando hasta tarde, él mismo le llevaba un café caliente.
Estela estaba fascinada.
Creía que toda su ternura finalmente había derretido a ese témpano de hielo, que Dani por fin estaba aceptando la relación. Su corazón rebosaba de alegría; después de todo, ¿a qué mujer no le encantaría un hombre tan apuesto y dominante, capaz de dar la vida y perder una pierna por ella?
Lo que ella no sabía era que cada una de las apariciones de Dani estaba cronometrada exactamente para interrumpir los encuentros "casuales" que Hansel intentaba tener con ella.
En una sala de juntas, Dani apoyó por primera vez su mano en el respaldo de la silla de Estela, inclinándose ligeramente para escucharla con una intimidad calculada a la perfección, y todo frente a Hansel.
Estela sonrió encantada, recargándose contra él. Parecían la pareja perfecta.
Hansel apretó su bolígrafo con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.
Para él, eso era inaudito, pero aún quería convencerse de que Estela solo estaba usando a Dani.
Sin embargo, en otra ocasión, justo cuando Hansel iba a entrar a la oficina de Estela para "entregarle un reporte", Dani apareció en el pasillo "por casualidad" para recogerla.
—Director Salgado, dejemos los asuntos para mañana —dijo Dani con tono amable, mientras pasaba un brazo por los hombros de Estela con total naturalidad—. Esta noche llevaré a Estela al cine.
Estela levantó la mirada, emocionada. Era la primera vez que él la invitaba a salir.
—Es un asunto urgente —insistió Hansel.
Estela lo interrumpió con evidente fastidio: —Lo que sea, déjalo para mañana. Ya puedes retirarte por hoy.
Hansel se quedó plantado ahí, viendo cómo se alejaban juntos, mientras su sonrisa se congelaba lentamente.
Pero la verdadera tortura para Hansel apenas comenzaba.
Con Estela encantada, Dani logró que ella le permitiera involucrarse en los proyectos principales del departamento comercial.
Al principio, solo eran cuentas menores que a Hansel no le importaron.
Pero pronto notó que algo andaba mal. Esos clientes de alto perfil que él llevaba meses cultivando, a punto de firmar contratos millonarios, pasaban uno tras otro a manos de Dani.
—Este cliente siempre ha sido manejado por mi departamento —le reclamó Hansel, reprimiendo su furia al irrumpir en la oficina de Dani.
Dani, que estaba revisando unos documentos, ni siquiera levantó la vista. —El señor Aguirre me pidió que me familiarizara con los negocios clave. Estos clientes son perfectos para practicar.
—¡Pero esto es...!
—Director Salgado —lo interrumpió Dani, levantando por fin la mirada, serena y profunda—. En el Fondo Patrimonial Alcázar no hay divisiones. Todos trabajamos por el bien de la empresa, ¿no es así?
Hansel se quedó sin palabras.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA