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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 907

Melisa Serrano se puso de pie de inmediato y la sostuvo de los brazos, frunciendo el ceño.

—Tranquila, hablemos con calma. ¿Acaso mi hermano ha vuelto a presionar a Teresa?

—No exactamente —respondió Dora Manrique, acomodándose de nuevo en el sofá, con el rostro lleno de angustia—. Pero quiero que Teresa tenga la oportunidad de conocer a otras personas. No es justo que Nicanor la mantenga atada de esta manera. Ella tiene derecho a rehacer su vida, ¿no cree?

Melisa preguntó: —¿Y esto es lo que Teresa quiere?

—Principalmente es por mi nieta —Dora soltó un suspiro cansado—. Ha crecido sin una figura paterna y esa falta en su vida la convierte en un blanco fácil para las burlas en la escuela. Es tan madura para su edad que, cuando la molestan, prefiere quedarse callada. Como abuela, me rompe el corazón verla así.

Melisa guardó silencio por un momento, pero sintió la necesidad de defender un poco a su hermano: —Desde que Teresa se fue, mi hermano no ha dejado de arrepentirse. Lleva dos años sin acercarse a ninguna otra mujer, solo esperándola. En verdad, él está tratando de ser una mejor persona.

—Pero Teresa ya ha sufrido demasiado —los ojos de Dora se llenaron de lágrimas—. No tiene idea de lo difícil que ha sido para ella criar a su hija sola. En nuestra familia no buscamos riqueza ni poder, el único deseo que su padre y yo siempre tuvimos fue que ella fuera feliz. Melisa, ¿usted me entiende?

Melisa lo entendía perfectamente. Sabía que Dora había perdido por completo la fe en Nicanor; ninguna madre soportaría ver a su hija sufrir de esa manera.

Sin embargo, no quería cerrar la puerta por completo. Nicanor era su familia y quería darle una oportunidad.

Así que se limitó a decir: —Le pediré a mi hermano que no interfiera si Teresa decide salir con alguien más. Si ella de verdad llega a enamorarse de otro hombre, toda la familia Núñez le deseará lo mejor. Le doy mi palabra de que Nicanor no arruinará la felicidad de Teresa.

Dora le agradeció de inmediato: —Con eso me basta, de verdad, con eso es más que suficiente.

Con la garantía de Melisa, esa misma noche, Dora armó una lista de solteros de oro.

La mayoría pertenecía al campo de la medicina, doctores brillantes que habían visitado sus tierras para estudiar el cultivo de la Menta Andina. Todos tenían excelente educación y buena presencia.

Cuando Dora le puso las fotos sobre la mesa, Teresa no pudo evitar soltar una carcajada incrédula.

—Mamá, estos hombres son jóvenes, exitosos y de buenas familias. ¿Por qué crees que estarían interesados en mí?

—¿Y tú qué? ¿Acaso no eres una mujer excepcional? —replicó Dora.

Teresa sonrió con resignación. —Mamá, soy madre soltera. No solo se trata de lo que yo quiera, también hay que pensar si la familia de ellos estaría dispuesta a aceptarme. ¿Crees que hombres con ese perfil van a ignorar a chicas jóvenes y sin compromisos para salir con una madre soltera?

Dora no estaba dispuesta a permitir que su hija se menospreciara. —Escúchame bien, Teresa. ¿Y qué si eres madre soltera? Tener a Lucía es tu mayor orgullo. Ella merece un buen padre, y tú mereces un buen esposo. ¿Entendido?

Teresa sintió un nudo en la garganta, pero no pudo evitar sonreír: —Bueno, ya que preparaste este catálogo, ¿por lo menos les preguntaste si están de acuerdo?

Capítulo 907 1

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