Isabela soltó una carcajada y respondió:
—¡Claro que sí! Lo verdaderamente valioso es su esencia. Adrián es un tipazo. Por algo es el mejor amigo de Álvaro; dime con quién andas y te diré quién eres. Los dos comparten los mismos principios, son hombres formales y entregados al cien por ciento cuando se trata de amor.
—A veces siento que voy a despertar de un sueño —comentó Mónica—. No soy ninguna luminaria ni tengo una belleza espectacular, y mi familia es de clase media. Solo nos cruzamos por casualidad en una cena que tuvo con un escritor conocido, y así de la nada resultó que se enamoró de mí.
En un principio, Adrián se había acercado a Mónica haciéndose pasar por uno de sus lectores.
Al descubrir quién era realmente, ella intentó marcar su distancia. Sin embargo, Adrián nunca bajó los brazos; se dedicó a ganarse su corazón con pequeños detalles en silencio. Su devoción terminó por derretir el muro de Mónica y terminaron por consolidarse como pareja.
Ahora que le había puesto el anillo, lo más seguro era que sus familias ya tenían hasta la fecha apartada para la boda.
Al ver que la felicidad llamaba a la puerta de su mejor amiga, el corazón de Isabela brincaba de emoción.
En su vida anterior, al momento de su muerte, Mónica seguía sin comprometerse. A pesar de la enorme presión de su familia, no lograba dar con el indicado, y Adrián también seguía en las mismas.
En esa otra vida, las vidas de Mónica y Adrián apenas si se cruzaron.
Todo por culpa del resentimiento y la guerra sin cuartel que Isabela libraba contra Jimena. Elías siempre tomaba partido por su amada de la infancia, hundiendo a Isabela en un pozo de celos y desesperación que la hacía explotar aún más. Por su lado, Álvaro y Adrián aborrecían convivir con Rodrigo y Jimena.
La tensión entre Elías e Isabela los llevó a distanciarse de Elías, y por consiguiente, anularon cualquier posibilidad de un encuentro significativo con Mónica.
Isabela dedujo que el destino siempre los quiso juntos. Por la falta de oportunidades en su vida pasada se perdieron el uno al otro y ambos terminaron condenados a la soltería.
Pero en esta vida, el simple hecho de darle un giro a su actitud no solo atrajo la buena fortuna a su puerta, sino que también iluminó el camino de su mejor amiga, logrando que finalmente uniera su vida con la de Adrián.


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