Las buenas noticias no salen de casa, pero las malas vuelan.
La nueva esposa del patriarca de la familia Méndez se había agarrado a golpes con la esposa de su hijastro.
La nuera había terminado en el hospital y, para colmo, descubrieron que estaba embarazada, pero no pudieron salvar al bebé.
En una sola noche, el escándalo corrió como pólvora por los círculos de la alta sociedad de Nuevo Horizonte.
Ese era exactamente el resultado que Jimena esperaba.
Quería que todos en ese mundo supieran lo retorcida y cruel que era Nuria; apenas había cruzado la puerta de la familia y ya estaba maltratando a su nuera.
Que Nuria hubiera golpeado a Jimena era lo mismo que abofetear a Rodrigo en público. Rodrigo, el hijo de la primera esposa, quien se había roto el lomo trabajando como una bestia por el Grupo Méndez, terminaba siendo humillado por la nueva madrastra.
La gente empezó a murmurar: tener una nueva esposa implicaba perder al padre. Lorenzo, el patriarca, no había salido a defender a su nuera de inmediato, lo que dejaba más que claro su favoritismo hacia su nueva esposa y su hijo menor.
A Iván, el segundo hijo de los Méndez, muchos no lo conocían en persona, pero por boca del propio Lorenzo, sabían que era un niño astuto y aplicado.
Aunque Iván apenas tenía diez años, Lorenzo aún no era un anciano. Podía seguir al mando unos veinte o treinta años más sin problemas. Para cuando realmente decidiera jubilarse, Iván ya sería un hombre capaz de manejar todo, mientras que Rodrigo estaría entrando en la vejez, sin la misma energía para competir con su hermano menor.
El futuro del Grupo Méndez pendía de un hilo, y muchos ya presentían que Lorenzo tenía intenciones de cambiar al heredero.
El único obstáculo era que su hijo menor aún era un niño, por lo que no podía hacerlo oficial. Pero su evidente favoritismo hacia su nueva esposa y su hijo, permitiendo incluso que Nuria golpeara a su nuera, era una clara señal.
Con el rumor esparciéndose por toda la alta sociedad, era obvio que Isabela Romero también se enteraría.
Al recibir la noticia, no se sorprendió en lo absoluto.
Desde que supo que Jimena estaba verdaderamente embarazada, Isabela intuyó que ese bebé jamás llegaría al mundo.
Jimena quería tenerlo para encasquetárselo a Rodrigo, pero Isabela había arruinado sus planes y ahora Rodrigo sabía toda la verdad.
Sin duda, Jimena elegiría deshacerse del bebé. Y conociendo cómo había actuado antes de su primer aborto, Isabela apostaba a que Jimena, antes de hundirse sola, arrastraría a alguien con ella. Si no podía vengarse de Isabela, apuntaría contra Nuria.
Y no se había equivocado.
Al terminar sus compromisos de trabajo, Isabela se dirigió a Álvaro Morales, quien había ido a recogerla, y le dijo:

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