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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 275

Elías no llegó con las manos vacías. Traía otro ramo de flores y, además, había ido a una joyería a comprarle a Isabela dos juegos de alhajas de oro.

Recordaba que a ella le gustaba el oro.

—No, gracias —dijo la señora Méndez con una sonrisa—. Vayan ustedes dos. Yo tengo que volver a casa a hacer las maletas, me voy de viaje de imprevisto.

—Tengo varias amigas que andan de viaje, y no hacen más que subir fotos a Instagram. Me dan una envidia terrible, así que le dije a Lorenzo que yo también me iría a pasear por diez días o dos semanas.

La señora Méndez tomó su bolso y se levantó, diciéndole a la joven pareja:

—Elías, Isa, los dejo para que platiquen. Yo ya me voy.

—Mamá, ya es hora de comer. Quédate y comemos juntos antes de que te vayas —insistió Isabela, tratando de retener a su madre.

Elías también se esforzó por convencerla, diciendo apresuradamente:

—Suegra, justo llego y ya te vas, ni siquiera quieres comer conmigo. ¿Acaso te caigo mal?

Si su suegra se quedaba, Isabela no podría rechazarlo.

Él deseaba que su suegra se quedara incluso más que Isabela.

—¿Se va de viaje? ¿Cuándo sale su vuelo? No hay prisa, ¿o sí? Primero comamos y, después, yo la llevo al aeropuerto.

¿Y esa insistencia en que su suegra se quedara? ¿Qué diablos tramaba? Como si ella no lo supiera.

En su vida pasada, después de casarse, tenía que hacer una cita para poder comer con él, y aun así nunca encontraba un espacio para ella. Él siempre estaba ocupado, muy ocupado, sin tiempo.

Ella le decía que solo era una comida, que él comía todos los días, ¿cómo podía no tener tiempo?

No le estaba pidiendo que dejara su trabajo.

Pero él simplemente respondía con un seco

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