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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 796

Jimena temblaba de pies a cabeza.

Al ver esto, Ulises se levantó, caminó hacia ella y le sirvió personalmente un vaso de agua.

Se lo extendió y dijo:

—Tome un poco de agua, señora. Tranquilícese; bájele al miedo y al coraje.

Jimena no se atrevía a beber el agua que él le ofrecía.

Lo que pasó aquel día no lo olvidaría jamás.

Fue precisamente por beber el té que él ordenó servirle que perdió la razón y terminó con tantos hombres...

Este sujeto no era una buena persona; era un capo del bajo mundo, un verdadero sádico.

Sin amor ni piedad, no perdonaba a nadie, a menos que esa persona aún le fuera útil.

Jimena no bebió, pero tampoco se atrevió a soltar el vaso. Lo sostuvo con ambas manos con fuerza, dejando que el calor del agua tibia calmara poco a poco sus nervios.

Después de un largo rato, preguntó:

—¿Qué quieres que haga?

—Seduce a Elías. Si te lo llevas a la cama, él e Isabela no volverán a casarse. Ese es el resultado que tú también quieres. Extrañas que Elías te consienta; de hecho, al que amas de verdad es a Elías, ¿no?

Ulises miró a Jimena con una sonrisa burlona.

—Cuando te fuiste con Rodrigo, lo hiciste por despecho: querías picarle el orgullo a Elías, pero te salió el tiro por la culata.

»Después de que elegiste a Rodrigo, Elías dio un paso atrás y enterró su amor por ti. No se te declaró, pero su amor le impedía dejar de tratarte bien.

»Tú sentías que la forma de pensar de Elías chocaba contigo en algunos aspectos, y que Rodrigo y tú eran tal para cual, así que se casaron. Y seguiste disfrutando de los mimos de Elías.

»No es que a Rodrigo no le importara, pero es un hombre que ama más el poder que a las mujeres. Vio que Elías, con tal de que tú estuvieras bien, le daba muchas oportunidades de negocio al Grupo Rivas.

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