Entrar Via

Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 453

Su título de «señora Silva» todavía servía para algo.

Al menos con Marco era muy útil.

Cuando Marco la veía, tenía que llamarla «cuñada» con mucho respeto.

Al salir del parque, todos vieron el Maybach estacionado en la entrada. Era imposible no verlo, llamaba mucho la atención.

Ya reconocían la matrícula.

Era el coche del esposo de la señora Isabela, el presidente del Grupo Silva, el distinguido primogénito de la familia Silva.

Antes, ellos, siendo simples mortales, jamás habrían podido ver a Elías, pero ahora lo veían seguido.

Elías bajó del auto con un ramo de flores en la mano y una sonrisa en su atractivo rostro que alegraba la vista.

Caminó hacia ellos a paso firme.

Isabela se detuvo y lo vio acercarse.

Rápidamente, giró la cabeza y le dijo al equipo:

—Adelántense a cenar, yo invito. Si no llego, le transferiré el dinero al director para que pague la cuenta.

—¡Entendido!

Todos sonrieron con picardía y se dispersaron.

No sin antes saludar a Elías.

Elías llegó frente a Isabela y le entregó el ramo con una sonrisa. En su mirada había algo de ternura, pero sobre todo disculpa.

—Ya terminaron, vine a recogerte.

Isabela tomó el ramo y dijo:

—¿No te dije que hoy no iba a regresar a la casa?

—Pero igual quise venir por ti. Llevarte a casa. Ana dice que últimamente casi no vas.

—Hablas como si tú fueras diario. Tú tampoco vas muy seguido.

Ella se llevaba muy bien con su equipo. Cuando la vio salir del parque riendo y platicando con ellos, Elías se quedó pasmado un buen rato.

¿Cuánto tiempo hacía que no veía a Isabela reír así de feliz?

A su lado, ella casi nunca sonreía.

¡Solo le causaba dolor!

Tras un momento de silencio, Isabela asintió.

Elías se alegró e intentó tomarle la mano, pero ella lo esquivó.

—Elías, mi decisión no ha cambiado. No hace falta que sigas actuando. Hoy te puse en una situación difícil y sé que estás triste, se te nota.

— La vida es corta, se va en un suspiro. Hay que vivir felices, vivir para uno mismo. No te guardes tanto las cosas ni te conformes siempre.

La sonrisa de Elías se desvaneció lentamente.

Pensó que, al venir a buscarla y ver que ella aceptaba las flores, podrían hacer como si nada hubiera pasado.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda