Mónica estaba cargando cosas, así que perdió la oportunidad de tomar del brazo a su amiga.
Al ver la expresión cariñosa de las dos socias, sintió que su amiga estaba atrapada entre dos fuegos.
—Mónica, yo te ayudo.
Adrián aprovechó el momento para quitarle las bolsas a Mónica.
Álvaro tomó el equipaje de Isabela que traía Vanessa. Frente a la familia Silva, no podía decir mucho.
Pero eso no le impedía ayudar a Vanessa para que no cargara.
Por suerte, como Caro e Isabela eran amigas, que él acompañara a su hermana no levantaba sospechas.
El grupo salió del hospital haciendo alboroto.
Sofía se quedó atrás a propósito y jaló a su madre.
Cuando estuvieron lejos, le dijo:
—Mamá, mírala. Se lleva tan bien con Melina. El Grupo Rivas es competencia directa del Grupo Silva, y ella anda de amiguita con Melina.
—¿Qué va a pensar la gente? No nos respeta para nada. Lo que hace es indigno de una señora Silva.
—Yo digo que mejor convenzas a mi hermano de que se divorcie. De por sí él nunca la quiso, mejor que se separen de una vez.
Valeria miró a Isabela rodeada de gente y dijo:
—Ya no tienes que atacarla. Mañana, probablemente, deje de ser tu cuñada. Tu hermano aceptó darle el divorcio en cuanto saliera del hospital.
Isabela estuvo en coma más de diez horas, y al despertar, ignoró lo demacrado que estaba su hijo y volvió a pedir el divorcio.
Valeria sabía que Isabela ya no quería ser parte de la familia.
Y su hijo había aceptado.



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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda