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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 550

Rodrigo tomó la botella. —¿A estas horas fuiste a comprar alcohol?

—Se me antojaron unos tacos y una chela, así que salí. Tampoco es tan tarde para nosotros, hemos trabajado hasta la madrugada muchas veces.

La secretaria le ofreció un taco a Rodrigo. — Usted casi no come estas cosas, ¿verdad? Me imagino que su esposa no lo deja comer en puestos de la calle.

—Aunque sea puesto callejero, todo lo hicieron al momento. Vi cómo asaban la carne, así que no creo que nos haga daño. Y huele muy bien.

Rodrigo le dio una mordida. —Mi esposa jamás me dejaría comer esto, ella tampoco lo come. Ella es de lugares exclusivos y restaurantes finos. Si se nos antoja carne asada, la hacemos en la casa; generalmente yo soy el que está en el asador.

La secretaria comió y dijo: —Escuché que usted y su esposa se conocen desde niños, igual que el señor Silva. Qué envidia, muchos amores de infancia no llegan a nada, pero ustedes se ven muy enamorados. El señor Silva también trata muy bien a su esposa, siempre se le ve una mirada muy tierna cuando la ve.

Rodrigo asintió. —Sí, Elías, mi esposa y yo crecimos juntos. Elías trata a mi mujer como reina, a veces hasta me dan celos. Pero ella me ama a mí, me eligió a mí, así que confío en ella.

Jimena mantenía a Elías cerca y el que ganaba era él. Podía sentir celos, pero nunca le reclamaría a Jimena.

La secretaria sonrió con malicia. —El señor Rodrigo es muy tolerante.

—Confío en Elías, es mi compadre. La mujer del amigo es sagrada, él es un caballero.

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