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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 624

Jimena pensaba que, si ella servía de antídoto para Elías, él la amaría aún más desesperadamente. Mientras ocultaran bien el asunto, Rodrigo tampoco se enteraría.

Sus dos amigos de la infancia se convertirían en sus fieles admiradores.

—Jimena, tienes que ayudarme, tengo miedo, no quiero ir a la cárcel.

—Tranquila, te ayudaré. Deja de hablar y conduce de regreso rápido, ve si tu hermano ya tuvo algo que ver con Isabela.

Jimena, un poco impaciente, apresuró a Sofía para que regresara.

Luego colgó el teléfono.

Sofía apartó el celular de su oído.

—Sofía, revisa si se grabó bien.

Sofía revisó y dijo:

—Mamá, está grabado.

—Ahora ya ves la verdadera cara de Jimena, ¿verdad? Esa mosca muerta te usó para atacar a Isabela, y tú, tontamente, fuiste su peón y te lanzaste al frente por ella.

Al saber que su hijo estaba bajo los efectos de esa droga, Valeria ya no tenía tanta prisa.

De todos modos, su nuera estaba ahí; ella salvaría a su hijo.

Valeria pensaba que si consumaban el matrimonio, tal vez no se divorciarían. Su hijo era un hombre muy responsable.

Si tenía intimidad con Isabela, definitivamente se haría cargo de ella hasta el final. Entonces podría olvidar realmente sus sentimientos por Jimena y vivir una vida feliz con Isabela.

Quién sabe, tal vez el próximo año ya podría cargar un nieto.

En este momento, Valeria detestaba a Jimena más que a nadie; sentía que Jimena no era ni la sombra de Isabela.

Volvió a reprender a su hija:

—De ahora en adelante, no vayas más a la casa de los Méndez ni te juntes con Jimena. Esa mujer tiene el corazón podrido; no puedes competir con ella, te vendería en un minuto y tú todavía le darías las gracias.

—Deberías juntarte más con Caro y sus amigas. Esas chicas tienen valores, son mucho mejores que Jimena.

Valeria tenía en muy buen concepto a Álvaro Morales y esperaba que su hija pudiera estar con él. Naturalmente, también veía con buenos ojos a la hermana de Álvaro; Carolina Morales era realmente una buena chica, mucho mejor que su propia hija.

Valeria se arrepentía un poco de haber mimado tanto a Sofía. La había malcriado hasta el punto de que no tenía malicia y cualquiera la usaba como arma.

—Mamá, ¿crees que mi hermano e Isabela...?

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