—Ya, tranquila, no te enojes. Te amo, eres la única mujer para mí y jamás te traicionaría.
Rodrigo le dio un suave beso en la mejilla a su esposa, le acomodó la ropa con ternura y le acarició el rostro con preocupación.
—Voy por hielo para que te lo pongas en la cara.
—Viste cómo me pegaba y no fuiste capaz de meter las manos para surtirte a esa perra. ¿De qué sirven tus caricias ahorita? Siento que nada más eres puro hipócrita —se quejó Jimena.
Rodrigo era un hombre alto y sabía defenderse; separarlas hubiera sido pan comido para él.
Pero Rodrigo se esperó hasta que Olivia y ella terminaron de desgreñarse para separarlas.
Al principio, cuando intentó meterse, solo provocó que Olivia le acomodara otro golpe.
—Pero si traté de separarlas —se defendió Rodrigo—. Te jalé a ti, pero te enojaste y me empujaste, así que solo pude agarrar a Olivia.
»¿Cómo crees que soy hipócrita? Eres mi esposa, claro que me duele verte así.
Rodrigo volvió a besarle la mejilla antes de levantarse e ir a la cocineta, donde había hielo en el congelador. Sacó una bolsa y regresó para ponérsela a Jimena en el rostro.
—Rodrigo, júrame que nunca me vas a poner los cuernos ni te vas a enamorar de otra. Si te atreves a traicionarme, te juro que no te la vas a acabar.
»No creas que eres indispensable; si quisiera buscarme a otro, me sobrarían candidatos.
»Si me engañas, yo también puedo ponerte los cuernos.
—Crecimos juntos, me conoces perfectamente —dijo Rodrigo—. ¿Cómo crees que te traicionaría? Eres el amor de mi vida, vamos a estar juntos para siempre.
»Además, me has ayudado muchísimo. Gracias a ti conseguimos muchos contratos que le han traído grandes ganancias a Grupo Méndez.
»Te amo y mi único deseo es cuidarte. ¿Dónde voy a encontrar una esposa tan buena como tú? Las de afuera no te llegan ni a los talones.
Efectivamente, las mujeres de afuera no podían ofrecerle los mismos beneficios económicos que Jimena.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda