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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 686

Isabela guardó silencio por un momento y luego les dijo a los dos hombres:

—¡Dejen de pelear!

Ambos respondieron al unísono:

—No estamos peleando.

Luego, volvieron a fulminarse con la mirada.

Isabela no dijo nada más y se alejó en su coche, dejándolos atrás.

No regresó directamente a la empresa, sino que fue a la cafetería.

Al verla llegar, Mónica Torres se acercó y le preguntó en voz baja:

—¿Todo salió bien?

—Sí, ya lo tengo.

Mónica suspiró aliviada.

—Qué bueno. Ya no tienes que preocuparte ni angustiarte más por eso.

Isabela abrazó a su amiga.

—Mónica, he vuelto a nacer.

—¿Volver a nacer? Ah, claro, terminar un matrimonio infeliz es como renacer. Es un nuevo comienzo; de ahora en adelante, tu vida será un camino llano.

—Sí, un nuevo comienzo. Mi vida será mucho mejor.

Isabela lo decía en serio.

Sin embargo, lo de haber renacido literalmente no se lo contó a su amiga; ni siquiera a su propia madre se lo diría.

Ambas se sentaron detrás del mostrador. Isabela revisó la situación del local: había clientes, aunque no demasiados. La cafetería estaba a media capacidad, lo cual era bastante bueno considerando que aún no era la hora de salida del trabajo.

El café sabe parecido en casi cualquier lugar, pero lo que hacía que los clientes regresaran a Café Aura era el servicio, el ambiente y los postres, que eran exquisitos.

Vanessa Ortiz se rió con alegría al otro lado de la línea.

—Isa, mamá está muy contenta. Con tu tío y tu tía acompañándome, tengo buena compañía. Hemos ido a muchos lugares que siempre quise visitar y nunca había tenido la oportunidad.

—También hemos probado mucha comida local, todo está riquísimo. Los tres nos estamos divirtiendo tanto que ni pensamos en volver.

Isabela sonrió.

—Entonces quédense más tiempo por allá. Ahora no tienen cargas, pueden organizar su tiempo como quieran.

—Si mis primos necesitan algo, diles que me llamen. Yo me encargo de todo, no hace falta que mis tíos se preocupen.

El hijo mayor de su tío acababa de graduarse este año, y los dos más chicos seguían estudiando.

—Ellos viven en la escuela, con que tu tío les mande lo de sus gastos a tiempo está bien. No hay problema con eso. Tu primo mayor tiene sus propios planes, dice que quiere probar suerte por su cuenta y no quiere que tú le consigas trabajo.

—Tiene ambición. Que pruebe suerte primero; si de plano no encuentra nada, que venga a trabajar a mi empresa.

Ahora ella podía ofrecerles empleo a sus primos en cualquier momento.

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