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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 701

¿Fue Melina o Carolina?

Ambas dijeron que tenían una reunión por la mañana y que no podían beber por miedo a entorpecer el trabajo del día siguiente.

Esas mujeres de negocios son mucho más disciplinadas que ellas.

Con razón les va tan bien y sus negocios prosperan. Mónica admiraba a esas dos mujeres emprendedoras. Ella también tenía ambición, pero le faltaba ese empuje incansable que ellas tenían.

Ella se conformaba fácilmente.

Con la carrera que tenía ahora, Mónica ya estaba muy satisfecha. El dinero que ganaba en un año era algo que un trabajador promedio no ganaría en toda su vida.

Después de quedarse un rato en la cama, Mónica se levantó.

Salió de la habitación para ver si la persona que la trajo seguía en su casa. Al salir, vio a Adrián Delgado trapeando el piso.

No llevaba su habitual traje formal; vestía ropa casual, tenía puesto un delantal y guantes. Trapeaba un poco, se detenía, limpiaba la mesa, el sofá y otros muebles.

Mónica se quedó pasmada, sin poder emitir sonido alguno.

¿Fue Adrián quien la trajo anoche?

¿O Adrián acababa de llegar hoy? No, si no fue él quien la trajo, no podría haber entrado. Solo trayéndola y tomando las llaves de su bolsa podría haber entrado.

Quizás sintiendo la mirada de Mónica, Adrián se giró. Al verla parada en la puerta de la habitación, se enderezó, le sonrió y preguntó con voz suave:

—¿Despertaste? ¿Te sientes mal?

—Tú... ¿qué haces aquí?

Mónica tenía la voz un poco ronca.

Adrián apoyó el trapeador contra el sofá y fue a servirle un vaso de agua a Mónica para que se hidratara la garganta.

—Anoche Caro me llamó y me pidió que fuera a recogerte a casa de Isabela.

Mónica bebió más de medio vaso de agua.

—¿Tú me trajiste?

—Anoche me quedé a cuidarte. Muchos vecinos me vieron traerte, pero no me vieron salir. Cualquiera con dos dedos de frente pensará que pasé la noche aquí.

Mónica dijo apresuradamente:

—Pero no hicimos nada. Yo estaba borracha perdida, no me enteré de nada.

—Nosotros sabemos que no hicimos nada, pero me quedé a dormir. A los demás no les importa la verdad, solo dirán que dormimos juntos.

—Aunque lo niegue en todos los idiomas, nadie me va a creer. Si esto se sabe, mi reputación se arruinará. Soy soltero, no tengo novia. Si mi fama se daña y no consigo esposa, me quedaré soltero para siempre. Mónica, tienes que hacerte responsable de mí.

—No quiero quedarme soltero toda la vida. Mira, es por tu culpa que podría no conseguir esposa, así que tienes que responder por mí.

Mónica se quedó sin palabras ante tal lógica.

—Adrián, tú... yo...

Se le trabó la lengua y no pudo formular una frase completa.

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