Rodrigo rio.
—Estoy hablando muy en serio.
Jimena lo acompañó a bajar las escaleras.
—Rodrigo, ¿cuándo crees que podremos tener un bebé?
Jimena puso su mano derecha sobre su vientre y añadió:
—Espero que esta vez pegue.
—Jimena, no te presiones. Los hijos llegan cuando tienen que llegar. Si es el destino, el niño vendrá a nosotros; si no, aunque venga se irá, como nos pasó con el primero.
Si no hubieran perdido ese bebé, ya tendría varios meses y nacería a principios del próximo año.
Una lástima.
Jimena se entristeció.
—Pero yo quiero embarazarme pronto, quiero darte un hijo varón y sano. Si tu papá tiene un nieto, tal vez nos preste más atención a nosotros. Ahora su corazón está totalmente inclinado hacia la otra familia.
—Tu medio hermano se atreve a contradecirte siendo tan joven, no es ningún pan dulce. Tiene a su mamá ayudándolo y tu papá tiene debilidad por el hijo menor; ya no tenemos tanta ventaja.
Aunque Rodrigo era el hijo mayor de la familia Méndez, ya no tenía a su madre biológica para defender sus intereses.
Iván Méndez sí tenía madre, y una muy astuta.
—Ya vendrá. Todavía somos jóvenes y tu cuerpo ya se recuperó. El bebé nos va a elegir.
—Rodrigo, bájale al alcohol. Si llego a quedar embarazada y pasa lo mismo que la otra vez... Siento que es porque bebes mucho en tus reuniones y eso afecta el desarrollo del bebé.
Rodrigo guardó silencio un momento y dijo:
—Está bien, beberé menos. Pero muchas veces no depende de mí, en las reuniones de negocios es casi obligatorio, ya lo sabes.
Él había llevado a Jimena a eventos antes, pero como a ella no le gustaba beber, dejó de acompañarlo, salvo que fueran fiestas de la alta sociedad donde su presencia era indispensable.
Rodrigo le lanzó una mirada a Nuria y le respondió a su padre con sarcasmo:
—Papá tampoco ha ido a la empresa. Mira la hora que es, ¿no eras tú el que siempre llegaba primero?
Lorenzo se enderezó y dijo:
—Hoy no iré. Acabo de ir al Registro Civil con Nuria y nos casamos. Aunque todavía no hacemos la boda, tener el acta de matrimonio ya es motivo de celebración.
—Cuando hay buenas noticias, uno se da el día libre.
—Rodrigo, Jimena, qué bueno que están aquí. Les aviso que a partir de hoy, Nuria e Iván se mudan a la casa. Nuria y yo ya estamos casados legalmente.
—De ahora en adelante, ella es la señora de la casa en la familia Méndez.
Lorenzo recalcó lo de «señora de la casa».
La cara de Jimena cambió drásticamente.

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