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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 131

Al tragarla, tomó mi mano y se la llevó a la boca. Lamió mis dedos con esmero.

―Derek... ―dije en un hilo de voz.

Pasó a besarme la muñeca y usar mi mano para acariciar su rostro.

―Mi recompensa es... que me escuches atentamente. Sin reproches, sin lástima, sin tristeza, sin interrupciones. Esa es la recompensa que quiero.

―¿Te refieres a siempre? ―pregunté, conmocionada.

―No, solo ahora. Por un par de minutos.

―¿Y de qué quieres...?

―Estuve en coma cuando era niño. Y fue por culpa de mis padres ―dijo de una.

Le tomé la mano y tuve que intervenir en contra de sus deseos al darme cuenta que se estaba culpando.

―Eras un niño. Y ellos eran tus padres. ¿Cómo ibas a saber que tus propios padres llegarían hacerte tal maldad? Si nacemos sintiendo el rechazo de las personas que deberían querernos incondicionalmente, llegamos a confundir sus malos tratos con amor, ya que es todo lo que hemos experimentado en la vida. No es tu culpa ―Acaricié su mejilla con la otra mano.

Pensé que reprocharía mis palabras ya que incumplí el trato. En su lugar, hizo algo que jamás olvidaré: afincó su mejilla contra mi mano, invitándome a seguir consolándolo. Me estaba mostrando su fragilidad. Y lo traté con el mayor cuidado posible para evitar que se rompiera.

―Esa no fue la única vez que intentaron matarme, Erika.

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