Entrar Via

Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 71

He comenzado a preguntarme cómo habría sido mi vida si hace diez años hubiera aceptado ser la novia de Derek, si no lo hubiera rechazado. ¿Cuánto dolor me hubiera ahorrado?

―No me sé su nombre. Es la verdad ―juré.

―¿Y su número de teléfono?

―No tengo celular, ¿se te olvida? Y no me sé su número de memoria.

Sus ojos fueron a todos lados en la habitación. Estaba segura que él tenía mi celular, pero no quería admitirlo.

―¿Dónde te reunías con él cuando…? ―No pudo terminar la frase.

―Era en una minivan sin matrículas, de esa forma me raptaban. Y siempre me llevaban al mismo lugar, pero vendada o drogada ―dije con vergüenza―. Excepto…. Esa noche que logré escapar, pude ver el exterior del lugar. Pero no podría decir como llegar porque estaba muy desorientada. No recuerdo las calles, las tiendas, las casas. Ni siquiera recuerdo como llegué al hospital.

Lo único que se mantuvo intacto en mi mente después de escapar de ese lugar, era la hora.

―¿Conocías el lugar? ¿No se te hizo conocido?

Iba a responder que no, automáticamente. Pero había algo dentro de mí que titubeaba.

¿Dónde había visto ese lugar? ¿Por qué se me hacía familiar?

Katy se me vino a la cabeza. Su persona sentada frente al escritorio, con el café negro que le acababa de traer y la revista de tendencias que le fascinaba. Me hacía ir a buscarlos todos los malditos días.

Y ahí estaba, en toda la portaba. La imagen del viejo hotel. Y en el encabezado decía: “Los peores moteles de la ciudad”.

No me impresionaba su lectura, ya que era yo quien reservaba toda clase de hoteles para ella. Seguro lo leía para saber dónde no ir.

―Sí, estaba en la portada de la revista. El hotel no tenía nombre, se llamaba “hotel” sin más ―dije con la vista perdida en la nada.

―¿De qué hablas?

―La revista que leía Katy todos los días. Edición cuarenta y cinco; primera página ―Recité de memoria―. La ubicación de ese lugar está en la revista.

―Eso es trampa.

―Él día de mañana liquidaré tu deuda y lo liquidaré a él.

Eso debía ser una broma o una forma de expresar su molestia. Derek era malo, pero no era un asesino.

―Señor Fisher ―Un guardia de seguridad entró a la habitación sin llamar, cosa que al parecer molestó a Derek, por la forma en la que su gesto cambió―. Ha ocurrido algo.

Se acercó a Derek con miedo y le susurró al oído.

La última vez que algo así ocurrió, me encontré a Derek moliendo a golpe a un deudor.

―Ya bajo. Ahora lárgate antes que te arranque la cabeza por entrar en nuestra habitación sin permiso. Tienes suerte que ella estuviera vestida, de lo contrario, te sacaría los ojos con un tenedor.

Mi mandíbula cayó ante tal amenaza. Quería arrojarle agua bendita a ver si se quemaba.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa