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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 91

Mis pies dejaron de moverse a mitad del pasillo, Derek hizo el ademán de jalarme, pero me permitió quedarme en mi lugar.

―Siempre creí que no me amaban, pero resulta que ni siquiera se amaban entre ellos ―dije a la nada, sintiendo que me quitaba un peso de encima.

Tal vez ahora no me interesaban, sin embargo, en mi juventud, en mi época de inocencia donde buscaba la aprobación de los demás, si me importaba, que hasta lloraba en las noches, suplicando a Dios que mis padres me amarán. Solo deseaba despertarme un día, ir a la cocina y encontrarme a mi madre haciéndome el desayuno mientras me preguntaba cómo dormí, comer todos juntos en la mesa y platicarle a mi padre como me estaba yendo en la escuela.

Quería esa vida familiar que vendían en las películas, las hacían parecer monótonas y aburridas. Suplicaba aburrirme de esa forma todos los días.

―Desde que tengo memoria, se dedicaban al robo y la e****a. No había decoraciones en la casa que no fueran de otras personas. Se me hacía insoportable verlas, llenaban los muros y se apretujaban entre ellas. Era vergonzoso ―Dudé en seguir hablando, pero el silencio de mi esposo me dio fuerza. Era su forma de invitarme a continuar―. Yo, pude haberlos denunciado desde muy joven, pero decidí ocultarlo. Aún los consideraba figuras paternales s pesar de no haberse comportado como una.

―¿Y qué te llevó a huir de casa? ―Se atrevió a preguntar.

Sentí mi mano sudada y traté de soltarlo, pero no me lo permitió.

―Luego de tantos años sin ser apresados, se volvieron descuidados y temerarios. Comenzaron a robar en nuestro entorno. Algunas veces fueron descubiertos con los objetos robados en la casa y me echaban la culpa. Eran muy buenos actores y la gente les creía con facilidad. En fin, me había ganado una muy mala reputación. Inclusive, unos vecinos iban a levantar cargos en mi contra, pero con los manipuladores que eran mis padres, lograron persuadirlos. Recuerdo muy bien ese momento. Fui tan ingenua y en lugar de pensar: “Que horrible son mis padres, me metieron en este lío” pensé: “Mis padres me quieren, me sacaron de este lío”.

―No sabía que mis padres les habían robado. Soy tan idiota. Mi amiga me cuenta días anteriores que desapareció su nomo y yo por instinto debí sospechar de mis padres, pero no lo hice. Me llamó ladrona, que estaba decepcionada de mí. Yo, por primera vez, delaté a mis padres, pero no me creyó. Cuando un inocente se queda callado mucho tiempo, dejando que los culpables se salgan con la suya, se termina convirtiendo en cómplice.

―Eras muy joven y querías proteger a quienes debieron amarte ―Con su otra mano, tomó mi nuca, provocando que lo mirase directo a los ojos.

―No sientas pena por mí, me terminé vengando. Y enserio que lo disfruté ―dije con satisfacción.

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